M. 5673 – 6 de septiembre del 2026
Nuestra Señora de Anguera: “Queridos hijos, los amo y vengo del Cielo para mostrarles el camino de la salvación. Volviéndose hacia Jesús. En Él está su plena felicidad. No vivan estancados en el pecado, sino esfuércense por servir al Señor. Él los recompensará generosamente por su fidelidad. Viven en tiempos de dolor y solo a través de la oración podrán soportar el peso de las pruebas que ya están por venir. Conozco a cada uno de ustedes por su nombre y quiero verlos felices ya aquí en la Tierra y más tarde conmigo en el Cielo. Vendrán tiempos difíciles para los hombres y mujeres de fe. Busquen fuerzas en el sacramento de la confesión y en la Eucaristía. ¡Ánimo! Quien se mantenga fiel a la Verdad se salvará. Necesito vuestro sí y vuestra disposición. Llevad Mis llamados a todos aquellos que no Me conocen. No permitáis que vuestros hermanos caminen en la oscuridad espiritual. Buscad la luz del Señor y todo terminará bien para ustedes. Algo asombroso va a pasar en su país (Brasil). Nunca ha habido un dolor mayor. Oren, oren, oren…”
M. 5674 – 7 de septiembre del 2026
“Queridos hijos, tengan valor, fe y esperanza. Viven en tiempos de grandes tribulaciones y ha llegado el momento de decir «sí» al Señor. Oren mucho ante la Cruz y suplicen la misericordia de Mi Jesús para sus vidas. Aléjense del mundo y vivan con la mirada puesta en el Paraíso, para el cual fueron creados únicamente. Vuestra nación se encamina hacia un futuro doloroso porque los hombres se han alejado del Creador. Convertios. No quiero obligarles, pues tienen libertad, pero lo mejor es hacer la voluntad de Dios. Este es el momento oportuno para que se conviertan. Dios tiene prisa. Lo que tengan que hacer, no lo dejen para mañana. ¡Adelante por el camino que les he señalado! Estaré a vuestro lado para ayudaros. En este momento, hago caer del Cielo sobre vosotros una lluvia extraordinaria de gracias. … Os bendigo en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (+). Amén. Quedad en paz.”
(apelosurgentes.com.br)



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."