M. 5672 – 5 de septiembre del 2026
Nuestra Señora de Anguera: “Queridos hijos, denme sus manos y yo los llevaré hacia mi Hijo Jesús. La humanidad se dirige hacia un gran abismo y ya llegó el momento de su regreso. Cambien de vida y sirvan al Señor con fidelidad. No se alejen de la oración y de la Eucaristía. Su victoria está en el Señor. Recordad siempre: todo en esta vida pasa, pero la gracia de Dios en ustedes será eterna. Yo soy su Madre y he venido del Cielo para ayudarlos. Escúchenme. La gran Babel causará destrucción espiritual en la vida de muchos de Mis pobres hijos. Pase lo que pase, manténganse fieles al amor y a la Verdad. Su ancla de salvación está en las lecciones del pasado. Sean fieles a la Iglesia de Mi Jesús. Ella vivirá el Calvario, pero saldrá victoriosa. ¡Adelante sin miedo! Este es el mensaje que hoy les transmito en Nombre de la Santísima Trinidad. Gracias por haberme permitido reunirlos aquí una vez más. Los bendigo en Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Queden en paz “
(apelosurgentes.com.br)



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."