1 de septiembre del 2026 – Mensaje de La Santísima Virgen María a Luz de María
§1 Mensaje de La Santísima Virgen María
§2 Comentario de Luz de María

(Lectura: 2 min.)
§1
«Amados hijos de Mi Inmaculado Corazón:
Vengo a llamarles a la conversión total en este ¡ya! En que viven.
Les amo y les solicito con Mi Corazón el regreso al camino de Mi Divino Hijo.
Sin haber realizado un verdadero examen de conciencia, les será muy difícil vivir el correcto arrepentimiento por el obrar y actuar indebidos.
El ego humano se rebela con facilidad ante la conversión a la que les llamo.
El ego humano tiende hacia los apetitos indebidos y a hacerles sentir una falsa imagen de sí mismos para llevarlos hacia la soberbia, hacia el orgullo que les hace tropezar siempre con el mismo error.
Amados hijos de Mi Divino Hijo:
El orgullo, la envidia, la soberbia no les permiten crecer en el espíritu; les impide aprender de los errores porque les daña tanto que el ego se vuelve más orgulloso y desprecia todo lo que es arrepentimiento.
Hijos, la Tierra se encuentra constantemente estremeciéndose de un punto a otro sin descanso, causando sismos de diversas intensidades los que despiertan fracturas antiguas en las capas de la Tierra, la que se estremece con más frecuencia y mayor intensidad.
Terremotos en el mundo, hoy, 2 de septiembre de 2026: 353 (earthquaketoday.org)


Este es el tiempo del estremecerse de la tierra, del agua que desea lavar el aumento del pecado, de la carencia de alimentos ante la diferencia de climas que enfrentan en este momento.
Es el tiempo en el que llegan poco a poco las enfermedades que el mismo hombre despierta para esparcir en contra de sus hermanos.

Es el momento en que utilizarán armas destructivas ante las que la Trinidad Sacrosanta actuará para evitar que el hombre destruya la Creación que entregó al hombre para que la cuidara, amara y se sirviera de ella para sobrevivir, no para destruirla.

Europa se encuentra en grave peligro: será invadida, no desde fuera, sino desde dentro y los hombres saturados de ira se abalanzarán unos contra otros.
Asia en este momento se encuentra bajo gran amenaza.
Oren hijos Míos, oren por Inglaterra se encuentra en grave peligro, padecerá.


Oren hijos Míos, Francia padece fuertemente ante la naturaleza y por el mismo hombre.
Oren hijos Míos, oren por España, el padecer ha llegado y continuará fuertemente.
Oren hijos Míos, América se encuentra en peligro.

Amados hijos de Mi Divino Hijo, toda la humanidad pasará por un tormento.
Sin perder la fe, sino sabiendo que viven desde ya en la secuencia de eventos:
“Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá terremotos en diversos lugares, y hambrunas.” (Mc.13,8)
Hijos, que estos eventos no les lleven a perder la fe, sino a arrepentirse de lo que deban arrepentirse para que caminen hacia la conversión.
¡Decídanse ya, hijos! Deben convertirse, no por temor, sino por desear la conversión y llegar a la Vida Eterna. Tengan presente:
“Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios.” (Rom. 8,15-16)
Hijos de Mi Corazón Inmaculado:
Les amo, les bendigo, estoy ante ustedes.
Mamá María».
Ave María Purísima,
sin pecado concebida
Ave María Purísima,
sin pecado concebida
Ave María Purísima,
sin pecado concebida
§2
Comentario de Luz de María

«Hermanos, ante tanto padecer por el gemir de la Creación y por el que nos ha mencionado el Cielo anteriormente, no debemos paralizarnos de miedo, sino avivar el espíritu.
¡Glorifiquemos a Dios, adoremos a Dios, ensalcemos a Dios Uno y Trino!
Hermanos, la conversión es necesaria para nosotros y así ganar la vida eterna. La fe nos lleva a mantenernos firmes, vivos, con esperanza en la Palabra de Dios. Un pueblo que ora es un pueblo que tiene fe. Hermanos, la oración es escuchada, por ello siempre se nos invita a orar para que la Misericordia Divina se derrame en Sus hijos.
¡Adelante hermanos, sin temores, sino con fe firme esperemos porque Dios no abandona a Sus hijos jamás! Dios dejó constancia del amor que nos tiene:
“Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.” (Rom. 5,8)
Con mucha más razón ahora nos salvará del castigo si, por Su Sangre, hemos sido hechos justos y santos. Amén».
Fuente: https://revelacionesmarianas.com/index.html




Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."