(24 de junio de 2026) – Mensaje del Cielo a la hermana Beghe, Francia

(Lectura: 3 min.)
«Mis muy queridos hijos,
Dios está con ustedes; ámenlo, sean fieles a Él y Él los llevará al Cielo.
He venido a la tierra para estar con los Míos, pero debido al demonio, muchos Me han dado la espalda; muchos no Me han querido a Mí, ni a Mi doctrina, ni a Mi bondad, ni a Mi humilde superioridad, ni a Mi grandeza que los superaba a todos, ni a Mi sabiduría que no podían contradecir.
Desde siempre he sido rechazado, desestimado, menospreciado, ridiculizado e ignorado; pero a ustedes, Mis muy queridos hijos, los amo porque Me han acogido, seguido, respetado y, sobre todo, me han entregado su corazón y desean ser acogidos a su vez en Mi Cielo, Mi divina Morada.
Saben que son débiles; sin Mí serían incapaces de crecer, de santificarse, de amarme, sencillamente.
Mis apóstoles, quienes Me conocían, quisieron seguirme, obedecerme, imitar Mi ejemplo, es decir, enseñar y difundir Mi doctrina y el conocimiento de Mi Amor; y luego, para ser cada vez más fieles, más semejantes a su Maestro y Señor, no dudaron en dar su vida por Mí:
“No hay mayor amor que dar la vida por aquellos a quienes se ama” (Jn 15, 13).
A lo largo de los siglos, fueron muchos los que aceptaron dar su vida por Mí, para permanecerme fieles, para no negarme.
Eso es lo que les pido, mis muy queridos hijos: si ese momento llegara para ustedes, no duden; así como Yo no opuse resistencia alguna a quienes venían a detenerme, así también mis numerosos mártires se enfrentaron a su verdugo.

Les concedí la gracia del martirio, esa gracia de fortaleza, de perseverancia, de piedad y de entrega total de su ser a la Voluntad Divina.
Dios no desea la muerte, por supuesto que no, pero les da Su Amor total, el mismo que Yo les tuve a lo largo de la Pasión y en la Cruz, porque quería abrirles Mi Cielo y tenerlos conmigo en la bienaventurada eternidad.
El siervo no está por encima de su Maestro, y adonde Yo he ido, les ayudo a que también vayan.
Oren mucho por la conversión de las almas, para arrancarlas del camino de la perdición, porque la disposición al martirio ya salva a muchas almas. Tengan esa disposición de alma, la de estar dispuestos a darlo todo de sí mismos, hasta su propia vida, por su Señor, porque el regalo que le hacen de ustedes mismos es un magnífico ramo de flores exóticas que adornará el Cielo por toda la eternidad.
Los estoy preparando, hijos Míos, para tiempos de dificultades, de disturbios, de incertidumbres, incluso de desgracias; pero confío en la firmeza de su fe, en el amor que ya Me brindan y que Me brindarán aún más en los días de incertidumbre de su siglo [1].

Brindarán ayuda a su prójimo asustado y le infundirán su confianza en Mí. Dios lo puede todo; Él puede hacer accesible lo inconcebible; lo ha hecho y siempre lo hará porque es infinitamente bueno, siempre presente junto a aquellos a quienes ama y quienes le corresponden fielmente.
Hijos Míos, su mundo no es el que Yo quise para ustedes, pero dejo que la cizaña crezca en medio del trigo bueno porque no quiero arrancar el trigo mezclado con esa cizaña (Mt 13, 24-30). Los separaré en el momento de la cosecha.
Ustedes son el trigo bueno; viven en medio de la cizaña, pero si sus intentos por iluminar a su prójimo o incluso por convertirlo no surten efecto, oren por aquellos que no saben; tal vez aún no haya llegado su hora de unirse al bando correcto.
Dios está con ustedes; estén convencidos de ello; su fe los sostendrá en las pruebas, su amor por Mí los iluminará y su recompensa será grande en los Cielos.
Les bendigo, Mis muy queridos Hijos; les estrecho contra Mi Sagrado Corazón y permanezco junto a ustedes.
En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (+). Así sea.
Su Señor y su Dios».
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- 1794. 16 monjas carmelitas cantaron de camino a la guillotina. Las ejecutaron el 17 de julio de 1794, justo en pleno apogeo del Reinado del Terror de la Revolución Francesa. En el verano de 1794, París ya se había acostumbrado a las ejecuciones. La guillotina caía todos los días. El Reinado del Terror gobernaba sin piedad. El miedo había reemplazado a la ley. El silencio significaba sobrevivir. Los testigos contaron que las hermanas caminaron hacia el cadalso una por una, entonando himnos antiguos y oraciones que habían sido prohibidas por la ley revolucionaria. Sus voces tranquilas resonaron por toda la plaza de la ejecución mientras caía la cuchilla.

1927. El sacerdote Padre Francisco Vera fue fusilado en Jalisco (estado de México ubicado en la parte occidental del país, a orillas del Océano Pacífico) por celebrar la Santa Misa en 1927, durante la persecución de los Cristeros que duró tres años, del 3 de agosto de 1926 al 21 de junio de 1929, entre el gobierno y las milicias de católicos que se oponían a la aplicación de la llamada Ley Calles, que garantizaba la separación entre la Iglesia y el Estado, o sea, la laicidad.
2026-2032. De un vistazo: La Lista Mundial de Vigilancia de 2026 presenta un panorama sombrío para los creyentes de todo el mundo. Las estadísticas sobre la persecución de los cristianos muestran que la crisis está creciendo, no disminuyendo, y las cifras lo confirman. Se estima que 388 millones de cristianos enfrentan ahora altos niveles de persecución y discriminación por su fe, lo que representa un aumento de 8 millones respecto al año anterior. África subsahariana sigue siendo la región más mortífera, y 15 países registran ahora niveles de persecución «extremos».- -4,849 cristianos fueron asesinados por su fe durante el período que abarca el informe de 2026
- -388 millones de creyentes enfrentan altos niveles de persecución en todo el mundo
- -224,129 cristianos fueron desplazados internamente o se convirtieron en refugiados
- -67,843 cristianos sufrieron abuso físico o psicológico por motivos relacionados con su fe
- -15 países se encuentran ahora en niveles de persecución «extremos», frente a los 13 anteriores
Nigeria sigue siendo, con diferencia, el país más peligroso del mundo para los cristianos. De los 4,849 creyentes asesinados por su fe en todo el mundo durante el período que abarca este informe, 3,490 de esas muertes ocurrieron en Nigeria. Eso representa aproximadamente el 72 % del total mundial. (globalchristianrelief.org)
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“El Calvario será doloroso para los verdaderos fieles. Llegará la gran persecución y muchos soldados con sotana serán llevados a la cárcel. Sufro por lo que se les avecina. Oren, oren, oren…” (Nuestra Señora de Anguera, 23 de junio de 2026).
Fuente: https://srbeghe.blog/

“El Calvario será doloroso para los verdaderos fieles. Llegará la gran persecución y muchos soldados con sotana serán llevados a la cárcel. Sufro por lo que se les avecina. Oren, oren, oren…” (Nuestra Señora de Anguera, 23 de junio de 2026).


Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."