Extractos de Revelaciones del Cielo a Robert Brasseur, Canadá.
(Lectura: 2 min.)
1. Un número incalculable de Mis hijos se pierde

4 de mayo de 2026 – Jesús: «…Un número incalculable de Mis hijos se pierde en el Fuego del Infierno. La razón es muy simple: prácticamente ya no tienen a nadie que los guíe.
Querido hijo (Roberto) este tiempo de bondad da paso ahora a Mi Justicia.
En la actualidad, todo se derrumba para dar paso a la amargura, y así la desesperación se apodera de muchos de Mis pequeños. El trampolín de la riqueza se derrumbará para dar paso a la desolación y al escepticismo. En cuanto a aquellos que creen poder salvar su ego, su optimismo se convertirá en desánimo.
¡Lamentablemente, nada podrá impedir esta caída vertiginosa! Solo aquellos que estén unidos al Cielo mediante la oración recibirán la fuerza para perseverar en la fe.
Los traumas se volverán más dolorosos para todos aquellos que no se hayan adherido a Mi Divinidad. El mal se intensificará a un ritmo alarmante.
Queridos hijos, ustedes que son tan queridos para Mí, no se alejen de Mi Amor, sino que persistan en la fe y, sobre todo, en la esperanza. Solo así podrán atravesar este pasaje de turbulencias…».
2. Pronto tendrán que atravesar períodos mucho más dolorosos

3 de junio de 2026 – Dios Padre: «Queridos hijos, Yo soy la Luz del mundo, Yo soy su Papá.
Hoy vengo a pedirles que se entreguen por completo y hasta lo más profundo de su ser a la grandeza de Mi Amor.
Déjense impregnar por este Amor, para que Él sane cada una de sus heridas internas.
Solo a través de Mi Amor podrán atravesar este tiempo de tribulaciones.
El Amor es la fuente de toda sanación.
Él trae armonía, dulzura, ternura y, sobre todo, perseverancia. El Amor no destruye; al contrario, reconstruye puentes y fortalece la amistad.
Queridos hijos, esto es lo que les pido en este momento. Sobre todo, no se dejen influir por el Maligno, pues su objetivo es destruir este Fuego de Amor y traerles odio, angustia y enfermedad.
No se dejen influir por el espíritu del mundo, sino permanezcan en la humildad y el Amor.
Pronto tendrán que atravesar períodos mucho más dolorosos y necesitarán una buena dosis de humildad y, sobre todo, intensificar sus oraciones para recibir la fuerza y el apoyo en su perseverancia.
Queridos hijos, ustedes que son tan queridos para Mí, no teman, sino confíen en Mi Poder Divino y en Mi Amor hacia cada uno de ustedes.
A ti, hijo Mío (Roberto), gracias por escucharme. Te bendigo, así como a todos Mis hijos.
Su Padre de Amor».
Fuente: https://robertbrasseur.wixsite.com/jecherchelamour




Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."