
Se avecina una gran batalla espiritual “Queridos hijos, vengo del Cielo para ofrecerles un refugio seguro en Mi Inmaculado Corazón. Se encaminan hacia un...

En este tiempo de prueba no se desanimen “Alabado sea Jesucristo. Hijos míos, les amo, les amo inmensamente. También esta noche, con inmenso amor, me...

La gran Babel… muchos perderán la verdadera fe “Queridos hijos, yo soy vuestra Madre y vengo del Cielo para llevarles al Cielo. Escúchenme. Todavía tengo...

El mundo se encuentra al borde de un gran cambio «Les digo a mis hijos: ahora es el momento de humillarse en la oración. Ahora es el momento de que se callen...

La grande guerra… “Queridos hijos, la gran guerra vendrá y mis pobres hijos llevarán una pesada cruz. Arrodillaos en oración, pues se acercan los tiempos más...

Tiempo de oración y de ayuno “¡Queridos hijos! Que este tiempo sea para ustedes un tiempo de oración y de ayuno. Hijitos, en el amor regresen a Dios que es...

Lágrimas y llanto de lamentación “Queridos hijos, acepten la voluntad del Señor para sus vidas. Sepan que Él tiene el control de todo y ha preparado para...

“Queridos hijos, yo soy la Madre de Jesús y vuestra Madre. He venido del Cielo para indicarles el camino de la salvación. Sean mansos y humildes de corazón,...

“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."