Lágrimas y llanto de lamentación
“Queridos hijos, acepten la voluntad del Señor para sus vidas. Sepan que Él tiene el control de todo y ha preparado para ustedes lo que los ojos humanos nunca han visto. Tengan confianza, fe y esperanza. Ustedes están en el mundo, pero pertenecen al Señor. La humanidad camina hacia el abismo espiritual, pero ustedes deben buscar la luz del Señor y caminar hacia el Cielo. Oren. Cuando se alejan de la oración, se convierten en blanco del enemigo de Dios. No permitan que la imagen de Dios que hay en ustedes sea desfigurada por el pecado. Arrepiéntanse y busquen la misericordia de Mi Jesús a través del sacramento de la Confesión. Lágrimas y llanto de lamentación. La Iglesia de mi Jesús beberá el cáliz amargo del sufrimiento. Yo soy vuestra Madre Dolorosa y sufro por lo que se avecina para ustedes. ¡Ánimo! En este momento, derramo sobre ustedes desde el Cielo una extraordinaria lluvia de gracias. ¡Adelante por el camino que les he señalado! Este es el mensaje que hoy les transmito en nombre de la Santísima Trinidad. Gracias por haberme permitido reunirlos aquí una vez más. Los bendigo en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Queden en paz.”




“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."