En este tiempo de prueba no se desanimen
“Alabado sea Jesucristo. Hijos míos, les amo, les amo inmensamente. También esta noche, con inmenso amor, me inclino sobre cada uno de ustedes. Recojo todos sus sufrimientos y los presento al Corazón de mi Hijo Jesús, único Salvador del mundo. Hijos míos, recen por la paz; que la paz descienda sobre todos los pueblos de la tierra. Hijos míos, este mundo está cada vez más envuelto en el mal y el pecado. Oren por la conversión de la humanidad, que se aleja cada vez más de Dios. Muchos, de hecho, negarán a Dios y se alejarán de la verdad. Hijos muy amados, oren mucho por la Iglesia, mi amada Iglesia, no solo por la Iglesia universal, sino también por la Iglesia local. Oren por el Vicario de Cristo, oren por todos mis hijos elegidos y predilectos, para que no se cansen de servir al Señor con corazón puro. Hijos, en este tiempo de prueba no se desanimen. Estén preparados y firmes en la fe, confíen en Dios en todo lo que hagan. Él es Padre, y nadie los ama más que Él. … Hijos, oren por las familias. Formen cenáculos de oración en sus hogares y en sus iglesias. Hagan de sus hogares pequeñas iglesias domésticas. Hijos, no teman, no están solos. … Oren, oren, oren. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.” (madonnadizaro.org)




“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."