La grande guerra…
“Queridos hijos, la gran guerra vendrá y mis pobres hijos llevarán una pesada cruz. Arrodillaos en oración, pues se acercan los tiempos más dolorosos para vosotros. Pase lo que pase, permaneced fieles a mi Hijo Jesús. No os desaniméis. Vuestra fidelidad al Señor os llevará a la victoria. Yo soy vuestra Madre y he venido del Cielo para llamarlos a la conversión. Abran sus corazones y acepten la voluntad de Dios para sus vidas. ¡Ánimo! Yo estoy siempre con ustedes, aunque no me vean. No lo olviden: en Dios no hay medias verdades. Este es el mensaje que hoy les transmito en nombre de la Santísima Trinidad. Gracias por haberme permitido reunirlos aquí una vez más. Los bendigo en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Queden en paz.”




“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."