10 de septiembre del 2026 – Mensaje de Dios Padre a Luz de María

(Lectura 2 min.)
«Amados hijos, les bendigo como Padre amoroso que alerta a Sus hijos para que cambien y se conviertan.
Vengo a ustedes con Mi poder y con Mi amor de Padre.
Les he llamado a dejar de lado el pecado, a hacer un cambio urgente, ya que deseo que todos Mis hijos se salven.
El pecado venial es una alerta que les debe despertar en cuanto lo perciben para detenerse, examinarse y arrepentirse sin excusar el pecado venial que cometen.
Amados, del pecado venial al pecado mortal es tan solo un paso, un respirar.
Por eso vengo a pedirles para el bien de sus almas el arrepentimiento de los pecados.
Van por la vida sin obedecerme en una continua batalla entre la carne y el espíritu, provocando así la contaminación de las facultades espirituales.
Cuentan con Mi gracia para que se aparten del pecado mediante el verdadero arrepentimiento y la confesión de sus pecados.
Encontrarán nuevamente el camino que los conduce a Mi Casa para que se decidan a amarme.
El pecado daña gravemente las facultades de cada uno de ustedes, el intelecto, la voluntad y los afectos, llamándoles a obrar y actuar totalmente lejos de quienes Me aman en espíritu y Verdad.
Para la humanidad es urgente un cambio radical en su obrar y actuar ante lo que se abalanza sobre esta generación, sobre la que recae el cumplimiento de cuánto Mi Casa les ha revelado.
Mantengan la fe en alto. No les abandonaré en este momento.
Sin embargo, Mis llamados continuarán siendo contundentes ante la crisis. en la que viven.
Oren, hijos Míos, oren. La Iglesia padece, la crisis penetra con fuerza y aquí es necesaria la fe en ustedes.
Oren, hijos, oren. La guerra toma fuerza. Un líder cae, la humanidad se asombra.

Oren, hijos Míos, oren. La tierra se estremece en uno y otro lugar. Oren unos por otros. La tierra tiembla con fuerza.
Oren, hijos Míos, oren. Del espacio llega a la tierra lo que le estremece y causa movimientos en el océano atlántico.

Ahora les explico por qué. Y estos movimientos del océano Atlántico causarán también movimientos y estremecimiento en zonas costeras de varios continentes.

Hijos Míos, perseveren con fe. Yo soy Su Dios.
Continúen sin detenerse en el camino de la conversión. Sean obedientes. Sus fuerzas deben mantenerse en permanecer en Mi camino, en el que les espero.
“Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado.” (Lucas, 15, 23-24).
Vengan a Mí, no teman. Yo les conduzco al verdadero Camino, a la Verdad y la Vida.
Yo soy Su Dios, Su Padre».
Ave María Purísima,
sin pecado concebida
Ave María Purísima,
sin pecado concebida
Ave María Purísima,
sin pecado concebida
Fuente: https://youtu.be/jMCtfjoArCQ
Fuente: https://revelacionesmarianas.com/index.html




Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."