26 de agosto de 2026 – Extractos de los mensajes de la Santísima Virgen María a Simona y Angela. Apariciones de la Virgen María en Zaro, Ischia, Italia
1. Fortalezcan su fe con los Santos Sacramentos
2. La hora de la prueba está cerca

§1
1. Rafforzate la vostra fede con i Santi Sacramenti
Simona: “La vi [a la Santísima Virgen María]; vestía de blanco, llevaba en la cabeza un fino velo blanco y la corona de reina, y sobre los hombros un amplio manto azul que le llegaba hasta los pies, los cuales, descalzos, descansaban sobre el mundo. … Tenía las manos juntas en oración y, entre ellas, un largo rosario formado como gotas de hielo…”

La Santísima Virgen María: «Alabado sea Jesucristo.
Queridos hijos Míos, les amo; vengo a ustedes por la inmensa misericordia del Padre.
Hijos, vengo a pedirles oración, oración por Mi amada Iglesia; oren, hijos, para que no se pierda el verdadero Magisterio de la fe; oren por el Vicario de Cristo en la tierra.
Hijos Míos, oren, oren por este mundo cada vez más en ruinas, cada vez más alejado de Dios y cada vez más lleno de su propio yo.
Hijos, oren, manténganse firmes en la fe; el maligno ronda como un león rugiente buscando a quien devorar.
Oren, hijos Míos, fortalezcan su fe con los Santos Sacramentos.
Hijos Míos muy amados, estén listos para la batalla; sostengan con fuerza en su mano el arma del Santo Rosario. Oren, hijos, y enseñen a orar; Yo estoy siempre con ustedes, los tomo de la mano y los conduzco hacia Mi amado Jesús.
Hijos, cuando estén cansados, agotados y oprimidos, no se desesperen; dirijan su mirada a mi amado Jesús en la cruz; Él está ahí por ustedes, murió en la cruz por cada uno de ustedes y los espera con los brazos abiertos.
En sus momentos más difíciles de dolor y desánimo, soy yo, hijos míos, quien los tomo en mis brazos y los conduzco hacia Dios.
Hijos, los amo, y sigo pidiéndoles que oren; oren por mi amada Iglesia, oren por mis hijos predilectos (los sacerdotes), quienes son los más tentados por el mal; oren por ellos, acompáñenlos con su oración diaria, ofrezcan pequeñas obras de bondad y sacrificios al Señor por ellos, por su santificación, para que cada sacerdote se parezca cada vez más al corazón de mi amado Jesús.
Hijos míos tan amados, oren y enseñen a orar; oren por las vocaciones y oren por los seminaristas.
Ahora les imparto mi Santa Bendición».
§2
2. La hora de la prueba está cerca
Angela: “Esta tarde, la Virgen María se presentó toda vestida de blanco; incluso el manto que la envolvía era blanco. Tenía los brazos abiertos en señal de acogida. En la mano derecha […] sostenía un largo rosario blanco como la luz, que le llegaba casi hasta los pies, y en la mano izquierda sostenía un rollo con forma de pergamino. Sus pies estaban descalzos y descansaban sobre el mundo. El rostro de la Virgen María estaba triste…”

La Santísima Virgen María: «Alabado sea Jesucristo.
Mis hijos muy amados, les ruego que sean llamas vivas y discípulos del amor.
Hijos, también hoy los invito a orar por la conversión de toda la humanidad y por la paz en el mundo, hoy más amenazada que nunca.
Oren mucho por la Santa Iglesia, no solo por la Iglesia universal, sino también por su Iglesia local, que tanto necesita de sus oraciones.
Oren por el Vicario de Cristo, por los obispos y por todos Mis hijos predilectos, los sacerdotes, sobre todo por aquellos que con sus debilidades hieren Mi Corazón Materno.
Hijos, estos son tiempos duros y difíciles, y Yo vengo a ustedes para darles la paz. La humanidad tiene sed de justicia, pero, al buscar las falsas bellezas del mundo, se aleja cada vez más de la gracia de Dios.
Yo soy su Mamá y quiero ayudarlos, con Mi presencia maternal, a llevar la cruz de estos tiempos. No teman. Yo vengo a ustedes como Madre de la Misericordia.
Hijos, mi Hijo me ha enviado en medio de ustedes para ayudarlos y prepararlos para la gran batalla espiritual.
Hijos, pongan a Jesús en primer lugar en su vida. Ámenlo, adórenlo en el Santísimo Sacramento del Altar y nunca se cansen de llamar a la puerta de su Corazón misericordioso.

Regresen a Dios; Él es su Padre y no dejará de perdonarlos. No hay pecado que Dios no pueda perdonar, si hay un arrepentimiento sincero del corazón.
Hijos, también hoy los invito a la oración, pero a una oración que brote del corazón y no solo de los labios. Confíense a Mí con total entrega y déjense guiar.
Hijos muy amados, la hora de la prueba está cerca, pero no teman, no pierdan la esperanza y no se desanimen ante las dificultades. Sigan siendo perseverantes en la oración.
¡Les ruego que me escuchen! … Oren, hijos, oren por todos aquellos que aún no han conocido el amor inconmensurable del Padre.
Oren, oren, oren. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén».
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Breve historia de las apariciones de la Santísima Virgen María en Zaro, Ischia (Isquia), Italia.

En el corazón del bosque de Zaro, situado en el municipio de Forio, desde 1993 se producen dos veces al mes las apariciones de la Virgen María. El fenómeno aún no ha sido aclarado por la Iglesia, pero son muchos, tanto pueblo de la isla como forasteros, los que acuden a Ischia para presenciarlo y rezar. Desde ese día, la Virgen parece haber confiado al grupo de videntes varios mensajes y algunas profecías que, tal vez por casualidad, se han cumplido. En 1993, tuvo lugar la primera aparición para Paolo y su hermano Luigi, un año después se unieron al grupo Imma, Marianna y Simona, y esa parte del bosque de Zaro se convirtió, por voluntad de la Madre Celestial, en un lugar bendito. Desde ese año, multitudes de fieles acuden cada 8 y 26 del mes para rezar y asistir a las apariciones; de la agrupación inicial, las únicas dos videntes que quedan son Angela y Simona. Desde 1995, los jóvenes, una vez recibidos los mensajes, los recitaban en el acto, concediendo entrevistas a los distintos medios de comunicación, que acudían de toda Italia intrigados por el misterio. El obispo de entonces confió al párroco de Lacco Ameno (ciudad de la isla de Ischia] la tarea de custodiar los mensajes, algunos demasiado graves para ser confiados a la población sin ningún filtro. En 1995, Ángela y Simona tuvieron una visión de la destrucción de dos torres, y cuando preguntaron a la Madre Celestial dónde estaban las torres, se les apareció la imagen de la estatua de la libertad. Varios años después, se produjo el atentado contra las Torres Gemelas. El momento de la aparición es sugerente: durante las horas de oración, el silencio del bosque se funde con el murmullo continuo del rosario. De repente, en los rostros de las dos videntes, un continuo parpadeo. Las dos videntes dicen que ante sus ojos aparece una esfera de luz que desde lo alto se posa suspendida sobre la piedra; es la Virgen, una niña de unos quince años de tez morena, toda vestida de blanco con un cinturón de oro en la cintura con un corazón de rosas en el centro. Las videntes se ven así envueltas en un éxtasis místico y, postradas en tierra, descansan el espíritu en un momento de extrema comunión con el mundo misterioso iluminado por los espíritus superiores. ¿Dónde se encuentra el bosque de Zaro? Zaro es una localidad boscosa situada en el municipio de Forio d’Ischia y que también limita con el municipio de Lacco Ameno (isoladischia.com).
Fuente: https://www.facebook.com/messaggizaroofficial




Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."