(29 de agosto) “Hijos Míos, el tiempo en el que están entrando es muy grave y sumamente peligroso. Habrá peligro por todas partes y tendrán a muy pocos en quienes puedan confiar. Todas sus comodidades mundanas desaparecerán pronto y anhelarán recuperarlas. Muchos perderán la cordura ante lo que se avecina: algunos por el dolor y otros porque no podrán aceptar lo que está sucediendo. Muchos se quitarán la vida. Muchos quitarán la vida a otros. Muchos de los que ahora son mundanos simplemente serán incapaces de desenvolverse en su mundo tan transformado.
Deseo que caminen en el amor y den testimonio de Mí ante quienes los rodean. A algunos de quienes están a su alrededor les queda poco tiempo y no Me han elegido a Mí ni Mis caminos. Algunos nunca han escuchado el evangelio y Me elegirían si tan solo alguien se lo explicara. Mis iglesias han dejado de predicar Mi verdadera Palabra, y Mis ovejas no están siendo alimentadas adecuadamente. Muy pocos de Mis pastores se adhieren a Mi Palabra, incluso en sus propias vidas. Aquellos que no lo hagan se enfrentarán pronto a Mi Juicio.
No hay nada que puedan hacer para detener lo que se avecina, y poco pueden hacer para prepararse, salvo acercarse a Mí. Yo soy su consuelo; Yo soy Su provisión. Yo les guiaré entonces y les daré refugio. Sin Mí, no hay esperanza alguna.”
(wingsofprophecy.blogspot.com)



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."