No se alejen de la Iglesia de Mi Jesús…
“Queridos hijos, yo soy su Madre y vengo del Cielo para socorrerlos. Les pido que mantengan encendida la llama de su fe y que en todo sean como Jesús. Viven en una época peor que la del diluvio y ha llegado el momento de su regreso. Den lo mejor de sí mismos en la misión que el Señor les ha confiado y sean honestos en sus actos. No se alejen de la Iglesia de Mi Jesús. Viven en la época de la gran Babel, pero elijan siempre el camino de las verdaderas enseñanzas de la Iglesia. Aléjense de las novedades del mundo para no verse afectados por la ceguera espiritual. Aún verán horrores sobre la Tierra, pero aquellos que permanezcan fieles a Jesús no experimentarán el peso de la derrota. No teman. Estaré a su lado, aunque no me vean. Conozco sus necesidades y rogaré a Mi Jesús por ustedes. ¡Ánimo! El mañana será mejor para los justos. Si llegan a caer, invoquen a Jesús y busquen fuerzas en el Sacramento de la Confesión y en la Eucaristía. He aquí el camino de la victoria para ustedes. ¡Adelante con alegría! Este es el mensaje que hoy les transmito en nombre de la Santísima Trinidad. Gracias por haberme permitido reunirlos aquí una vez más. Los bendigo en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (+). Amén. Queden en paz.” (apelosurgentes.com.br)



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."