En muchos lugares, los templos serán destruidos…
“Queridos hijos, recen por la Iglesia de mi Jesús. Será perseguida y muchos consagrados serán expulsados. El dolor será grande para los justos. Los enemigos se esparcirán por la gran plaza y atacarán a los fieles. Lo que les anuncié en el pasado se hará realidad. Sufro por lo que se les avecina. En muchos lugares, los templos serán destruidos y los fieles llorarán y se lamentarán. Se dirigen hacia un futuro de dolor. Verán horrores en la Casa de Dios, pero aquellos que permanezcan fieles a la verdadera doctrina serán proclamados bienaventurados por el Padre. ¡Ánimo! Contemplen el ejemplo de fe de Juan el Bautista. Pase lo que pase, permanezcan fieles hasta el final. ¡Adelante! Yo rogaré a mi Jesús por ustedes. Este es el mensaje que hoy les transmito en nombre de la Santísima Trinidad. Gracias por haberme permitido reunirlos aquí una vez más. Los bendigo en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (+). Amén. Queden en paz.” (apelosurgentes.com.br)




“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."