Llegará la gran persecución…
“Queridos hijos, Les invito a tener el valor de Juan el Bautista y la humildad de Pedro. Valor para dar testimonio de la Verdad y humildad para reconocer la debilidad y buscar la misericordia de Mi Jesús. He aquí un secreto espiritual que los llevará a la santidad. Viven en un mundo en el que el pecado ya no se considera como el mal, y por eso mis pobres hijos caminan hacia un gran abismo espiritual. He venido del Cielo para ayudarles. Escúchenme. Se avecinan tiempos difíciles y solo aquellos que aman y defienden la Verdad serán salvados. No lo olviden: en Dios no hay medias verdades. Sean fieles a Jesús. Pase lo que pase, no se alejen de Su Iglesia. El Calvario será doloroso para los verdaderos fieles. Llegará la gran persecución y muchos soldados con sotana serán llevados a la cárcel. Sufro por lo que se les avecina. Oren, oren, oren. La victoria de Dios llegará para los justos. Este es el mensaje que hoy les transmito en nombre de la Santísima Trinidad. Gracias por haberme permitido reunirlos aquí una vez más. Los bendigo en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (+). Amén. Queden en paz.” (apelosurgentes.com.br)




“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."