Extractos de los mensajes de la Santísima Virgen María, Nuestro Señor Jesucristo, a Anna Marie, apóstol del Escapulario Verde

(Lectura: 2 min.)
Anna Marie: «Señor mío, te oigo llamarme. Mi amado Señor, ¿eres el Padre, el Hijo o el Espíritu Santo?»
Jesús: «Soy yo, querida mía, tu Divino Salvador, Jesús de Nazaret».
Anna Marie: «Por favor, habla, mi Santo Señor, pues tu sierva pecadora te escucha ahora».
Jesús: Pequeña mía, te he llamado hoy para pedirte que compartas este importante mensaje con todos mis amados apóstoles.
Muy pronto sucederá que comenzarán a producirse ataques traicioneros en tu país por parte de adversarios extranjeros. No temas, todo esto debe suceder.
Tu vicepresidente y los líderes de tu país empezarán entonces a valorar a tu presidente, quien pondrá fin a estos ataques terroristas.
Él descubrirá una gran conspiración contra tu nación por parte de muchos «miembros de la élite» que se encuentran en tu país, pero que han estado urdiendo escenarios y planes para la destrucción, el caos y el terror dentro de tu nación.
Yo le aconsejaré a tu presidente, mi hijo, [el presidente 45-47], sobre dónde encontrar y descubrir a estos terroristas que residen ahora en tu país. No permitiré que el mal dañe y destruya a mis amados hijos que claman a mí. Estos ataques comenzarán pronto, pero no te diré cuándo empezarán.
Por ahora, prepara tus provisiones de comida y agua. Habrá una interrupción en el transporte de alimentos.

Por eso te pido que te prepares ahora. Las cosas volverán a la normalidad siempre y cuando estos terroristas no liberen el próximo virus «creado por el hombre» en tu país.
Sigue usando todos los aceites que se te ha pedido que tengas a la mano. Puedes preparar estos aceites tú mismo. Hazlo ahora. Estamos viviendo en los Últimos Tiempos.
Mi Santa Iglesia está siendo destruida desde dentro, pero les pido a todos mis fieles hijos sacerdotes que NO permitan que nadie altere las oraciones de consagración. Esto incluye a tu Papa, un falso maestro, a tus cardenales y obispos.
Mantente fiel a los votos sacramentales que recibiste durante tu ordenación. Yo te protegeré incluso si algunos de mis amados hijos sacerdotes son martirizados.
Mis amados apóstoles e hijos obedientes, no entreguen su fe a nadie. No asistan a ninguna “supuesta misa” en la que se hayan alterado las palabras de la consagración.
Deben buscar otra misa si su iglesia actual cambia estas palabras. Pueden asistir a cualquier iglesia ortodoxa. Les concedo esta gracia santa siempre y cuando estas iglesias ortodoxas y cualquier iglesia católica NO cambien las santas palabras de la consagración; se les permite y se les exhorta a asistir.
Les amo, mis amados hijos. Mi regreso será muy pronto, pero por ahora luchen por su fe. Sean fuertes durante estas pruebas porque su recompensa será grande en el Cielo.
Les amo a todos, su Divino Salvador, Jesús de la Divina Misericordia».
Anna Marie: «Gracias, dulce y amoroso Salvador, Jesús. Todos te adoramos a ti y a tu Santísimo Corazón».
Fuente: https://greenscapular.org/





Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."