Tiempo de oración y de ayuno
“¡Queridos hijos! Que este tiempo sea para ustedes un tiempo de oración y de ayuno. Hijitos, en el amor regresen a Dios que es su paz. Estoy con ustedes, hijitos, y los amo con mi ternura maternal. Gracias por haber respondido a mi llamado.”
Mensaje anual a Mirjana Dragićević, 18 de marzo de 2026
No teman al futuro
“Queridos hijos, nunca olviden cuán grande es el amor de Dios. Por medio de este amor, yo también estoy con ustedes. No olviden cuán grande es Su misericordia. A través de esta misericordia, les indico el camino hacia la verdadera felicidad y la paz perfecta. Es el camino hacia mi Hijo. Por eso, hijos míos, entréguense a mi Hijo con total confianza y no tengan miedo. No teman al futuro, pues este pertenece por completo a la voluntad de mi Hijo. Por eso, hijos míos, renuncien a todo lo que los aleja de mi Hijo: la felicidad falsa, la esperanza falsa, el esplendor falso. Crean en mi Hijo. Háblenle de sus dolores, sufrimientos, deseos y esperanzas. Sentirán Su amor y Su bendición. ¡Les doy las gracias!”







“La Iglesia es la Casa de Dios. Está prohibido que los hombres entren aquí con los brazos desnudos y usando pantalones cortos. Está prohibido que las mujeres entren con los pantalones cortos, con los vestidos cortos, de cuello bajo o sin mangas."



"Mucho cuidado padres con lo que ven, leen, escuchan y juegan, vuestros hijos; os digo esto, porque los instrumentos del mal a través de la tecnología de estos últimos tiempos, vienen envenenando el alma de los niños y de los jóvenes con juegos, música, películas, vídeos, programas televisivos y lecturas, cargadas de mensajes subliminales que están conduciendo a la muerte física y espiritual de muchos."
"¡Padres de familia, enderezad el rumbo de vuestros hogares!, dialogad mucho con vuestros hijos; sacad tiempo para escucharlos, porque muchos hogares se están perdiendo por la falta de amor, diálogo, comprensión y ante todo por la ausencia de Dios. Volved a llevar a Dios a vuestros hogares, rezad mi Santo Rosario, porque familia que reza unida, permanece unida."
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."