26 de febrero de 2026 – Extractos del mensaje del Cielo a la hermana Beghe, Francia

(Lectura: 1 min.)
El Señor: «[…] Que Dios les bendiga, mis muy queridos; ustedes son míos y no puedo evitar repetírselo una y otra vez. […] La tierra está muy dañada y lo estará aún más cuando la guerra destruya las cosechas y las superficies agrícolas terrestres.
La guerra ya no está muy lejana, está cerca en tiempo y lugar, y solo estarán a salvo si se refugian en Mi Santísimo Corazón.
La guerra es una situación poco envidiable; proviene de Satanás, y sus dirigentes políticos hace ya mucho tiempo que abandonaron la religión, la única religión verdadera de Jesucristo; se han vuelto hacia los demonios, amos de la tierra, de los bienes materiales y de la prostitución.
Nada bueno puede salir de esta esclavitud y [el país de la Torre Eiffel], principalmente, ha cometido lo irreparable: admite legalmente todo lo que el demonio fomenta: la muerte y la ruina de los bienes y de los hombres. Tras las leyes familiares que legalizan el divorcio y las uniones contra natura, ahora admite las leyes de muerte: el aborto y la eutanasia.
Satanás se frota las manos porque quiere destruir a la humanidad y he aquí que, por fin, ella acepta destruirse por él.
Las destructivas leyes familiares van acompañadas de persecuciones religiosas, pues ustedes ven cómo la llamada justicia dicta sentencias que fomentan el mal y castigan el bien, así como cualquier reacción ostensiblemente cristiana.
Sí, la guerra, ese gran castigo, está a sus puertas y este mal podrá extenderse como un incendio que comienza localmente y que luego abrasa grandes extensiones.
Mis queridos hijos, ofrezcan esta Cuaresma (1) en penitencia por los males de la humanidad y sean generosos. Yo permanezco junto a ustedes en todo momento, tanto en sus dificultades como en sus momentos más felices; pero hoy ya no es tiempo de alegría, sino de penitencia. No pongan límites, sean generosos.
Los amo y los sostengo. Vayan en paz y que Dios sea bendito.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (+). Así sea.
Su Señor y su Dios».
- Aunque el tiempo de Cuaresma (2026) haya concluido, es recomendable mantenerse en estado de gracia, seguir rezando el Santo Rosario todos los días y ayunar a pan y agua por la paz y la salvación de los seres queridos.
Fuente: https://srbeghe.blog/





Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."