3 de noviembre del 2026 – Mensaje de la Santísima Virgen María a Luz de María
§1 Mensaje de la Santísima Virgen María
§2 Comentario de Luz de María

(Lectura: 3 min.)
§1
«Amados hijos de Mi Corazón Inmaculado, reciban Mi Bendición y Mi Amor Maternal.
Amados hijos, deben mantenerse en una constante conversión, es urgente que la humanidad regrese a Mi Divino Hijo. Ante tanta crueldad necesitan restituir la relación con Mi Divino Hijo para que no sean más indiferentes ante el Padre Eterno.
Clamen misericordia, pidan perdón, acudan al Sacramento de la Reconciliación y enmienden su vivir con la Voluntad Trinitaria. De esta manera lo que creían perdido se restituirá y volverán a vivir como hijos fieles gozando de la paz que solo encontrarán al regresar a obrar y actuar en la Divina Voluntad.
En esta batalla no se encuentran solos, Mi Divino Hijo les acompaña y esta Madre también. Oren y clamen para que se mantengan siempre fieles y no sean causa del sufrimiento Divino.
¡Manténgase en alerta espiritual, física y material!
Las mentes están agitadas y los gobernantes se encuentran a la espera de un solo error de quienes consideran sus enemigos, para entrar en acción y causar el mayor daño. La supremacía en la guerra mantiene a los enemigos siendo prudentes para no ser aniquilados. Esto es muy doloroso para Mi Divino Hijo y para esta Madre, aunque así se comportan quienes usan la tecnología para el mal.
Hijos amados de Mi Corazón Inmaculado:
¡Apresúrense a estar espiritualmente preparados!
El momento se aproxima con rapidez y teman pecar, no le teman a cuanto sucederá porque se mantienen protegidos por la Trinidad Sacrosanta.
Se acerca un acontecimiento fuerte que toda la humanidad padecerá.
Los países poderosos y con armas de última tecnología se encuentran preparados para llevar a cabo el desastre más grande que la criatura humana ha realizado durante la historia de la humanidad.
Deben mantenerse en alerta ante los sismos de magnitudes fuertes y superficiales que sucederán en varios países. El fuego actuará en este momento causando alarma.

Hijos de Mi Inmaculado Corazón, los dirigentes de las naciones se encuentran enardecidos sumándose más países a las disputas actuales que van camino a la guerra definitiva.
Preparen lo necesario para mantenerse sin electricidad para que logren cocinar, alumbrarse y tengan agua para un período de 90 días, durante los cuales deben ser conscientes de no alimentarse como ahora. Tienen que disminuir las raciones y ser mesurados en todo, para que no sean objeto de ataques.
Oren hijos Míos, oren debido a que los ataques terroristas serán más frecuentes.
Oren hijos Míos, oren a sus Ángeles Custodios y a la Corte Celestial, supliquen la protección para ustedes y para mundo entero.
Oren hijos Míos, oren, cuando el astro Sol actúe de forma diferente con colores que no son propios de él, no miren y no permanezcan a la intemperie.
Amados hijos Míos, asistan a la Celebración Eucarística quienes así puedan y quienes permanecen enfermos, soliciten que les lleven la Sagrada Eucaristía.
Examínense interiormente, busquen eso que solo ustedes y Mi Divino Hijo saben, eso que se encuentra en el interior del corazón.
Amados hijos, no se encuentran en un momento que puedan pasar desapercibido, deben desear salvar el alma y retomar la conversión. Es urgente para ustedes la toma de consciencia en el obrar y actuar de cada momento.
Sin entrar en pánico ni cayendo en temores continuos, deben confiar en las Promesas de la Casa Paterna:
Mis hijos que permanezcan luchando por convertirse y obren y actúen bien, serán protegidos.
El debido estado de una criatura unida a Mi Divino Hijo es un constante vencer las insinuaciones del mal, no den lugar a que la mente les atormente por cuanto viene. Deben permanecer no solo confiados, sino siendo amor con sus hermanos.
Yo, como Madre y con la permisión de Mi Padre Eterno, continuaré con ustedes, hijos Míos, les daré el auxilio que necesiten en el momento preciso.
No se encuentran solos hjitos aquí estoy. Yo Su Madre, no les desampararé.
¡Aquí estoy, no teman!
Mamá María».
Ave María Purísima,
sin pecado concebida
Ave María Purísima,
sin pecado concebida
Ave María Purísima,
sin pecado concebida
§2
Comentario de Luz de María

«Hermanos, el centro de este Mensaje no debe perderse entre la gravedad de sus advertencias, es un Llamado urgente a la conversión, a regresar a Cristo y a vivir sin miedo, pero con consciencia, responsabilidad, oración y amor al prójimo. Precisamente por eso resulta significativo contemplarlo a la luz de cuanto acontece hoy en el mundo.
La realidad internacional muestra un escenario de profunda incertidumbre. Los informes mundiales de riesgos del año 2026 señalan que las tensiones geopolíticas y el peligro de una guerra a gran escala han adquirido una relevancia e inmediatez mucho mayores. Persisten los conflictos prolongados, rivalidades entre potencias y una creciente fragilidad de la cooperación internacional.
A esto se suma dolorosas consecuencias humanas, donde decenas de millones de personas viven desplazadas dentro de sus propios países debido a conflictos y desastres. La guerra, por tanto, no es una idea distante, para multitud de hermanos nuestros significa pérdida del hogar, inseguridad, hambre, separación y muerte.
En medio de tanto dolor, Nuestra Madre Santísima nos recuerda en este Mensaje que la Casa Paterna nos ha dado Promesas para que no entremos en pánico, sino que nuestra fe se refuerce y sea cada día más activa y profunda. Amén».
Fuente: https://revelacionesmarianas.com/index.html




Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."