9 de julio de 2026 – Mensaje del Cielo a Christine, Francia

(Lectura: 3 min.)
El Señor: «Griten por encima de las montañas, griten a través de las montañas: “¡El Señor es Rey!”, y el valle se llenará del eco de las nobles montañas que lleva a todos los vientos Mi Nombre Divino.
Hijos Míos, el Rey de reyes viene a llamar a sus puertas. En estos tiempos amargos y dolorosos, y aunque muchos no se den cuenta, se insinúa en los valles el llanto que invadirá los corazones. Serán tomados por sorpresa, a pesar de que se les habían anunciado tiempos dolorosos; pero, ay, sus corazones cerrados y su despreocupación por el mañana, sus vidas sin rumbo, les han ocultado el camino, el único camino de Vida que Yo les ofrecía. Debido a que han cerrado sus corazones a los llamados de Mi Cielo y han optado por tomar el camino de los placeres, de las falsas alegrías que les ofrecía el Maligno mentiroso, se encontrarán desamparados y muchos llorarán y se lamentarán.
Pero, ¿de qué les servirán sus lamentos?
¡No, hijos, levántense! ¡Sí, tendrán que levantarse y izar bien alto la vela hacia Mi Cielo de Gloria, que los acogerá! No lloren, no se lamenten, sino entren en la oración, entren en el silencio y vengan a implorar Mi Santo Nombre; vengan a Mí, para que Yo los libere de las trampas del Impostor que busca ocultarles Mi camino, que es su camino de Vida, su liberación, su salvación.
Se lo he dicho muchas veces: ustedes son Mis hijos si hacen lo que Yo les mando, y mi mandamiento es el amor. No se juzguen unos a otros, sino levántense mutuamente y lleven en su interior la Llama de Mi Corazón, que los transformará y los transfigurará. Conviértanse en los verdaderos hijos del Altísimo, llenos de amor y compasión hacia cada uno de ustedes. Expulsen de sus corazones los juicios; aléjense de los discursos de los charlatanes, que no son más que mentiras.
Hijos Míos, solo en la oración y en la entrega encontrarán el camino correcto. ¡No pierdan tiempo, que sus corazones estén preparados! No se dejen invadir por la desolación, sino que un hilo de Agua viva alimente sus tierras y de mil ríos se saciarán.
¡Oh, hijos Míos!, vengan a Mis atrios, entren en la contemplación de Mi Divino Corazón y el camino ante ustedes se abrirá; caminarán rectos por los senderos tortuosos y no tropezarán ni caerán, sino que avanzarán con el corazón jubiloso y el alma en el firmamento del Cielo.
Mis amados hijos, se avecinan tiempos dolorosos; se acercan a pasos agigantados y tan pocos, tan pocos de ustedes se dan cuenta.

¡Oh, hijos Míos, Mi Corazón dolorido llora y se lamenta por esta generación inconsciente, perversa, perdida en los meandros del mal, ciega ante lo que se avecina, que será amargo y doloroso porque los hombres han cerrado sus corazones y sus almas a Mi Presencia; han perdido el camino de la Vida y Satanás, quien los espera y los acecha en el camino, los hará tomar el camino equivocado, y muchos, muchos se perderán porque estarán cegados por la falsa luz de los placeres que los engañará y los llevará por los caminos de la perdición.
Hijos amados, desconfíen de estos tiempos en los que Satanás se regocija al engañarlos con falsas promesas y placeres perversos que los conducen a la perdición. Hijos, Mis hijos, los llamo a seguirme y a entrar en Mis atrios, antes de que Mis lugares de culto y Mis iglesias sean cerrados, antes de que sean profanados por demonios perversos y mentirosos.
Vengan a Mí, para que los cubra con Mi Manto, y oren, oren para que no sean arrastrados por la gran ola que se avecina, la cual destruirá muchas de Mis iglesias, de sus lugares de culto.
¡Oh, hijos amados, oren, oren, oren en silencio e imploren Mi Clemencia!

Oren, permanezcan en Mí así como Yo permanezco en ustedes. Vengo, hijos, a buscar a los Míos y a guiarlos por el Camino de la Vida que Yo soy. Vengo a tomarlos bajo Mi Manto y a liberarlos del infame Impostor.
Velen y permanezcan en el silencio, que solo él los llevará por Mi camino, les mostrará el único Camino de la Vida que Yo soy. ¡Vengan a Mí y oren, oren sin cesar!
Corran hacia Mí, llámenme, para que yo los libere de los mentirosos y los proteja bajo Mi Manto.
Vengan, los espero, los llamo, vengo a socorrerlos y a llevarlos a Mis atrios.
Se acerca la gran liberación; no duerman, sino que velen, y que todas sus vigilias sean oración».
Fuente: https://messagesducielachristine.fr/




Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."