5982 – Mensaje de Nuestra Señora Reina de la Paz, transmitido el 26 de septiembre de 2026

«Queridos hijos, he venido del Cielo para socorrerlos.
Escúchenme.
Mi Jesús espera mucho de ustedes. Den lo mejor de sí mismos en la misión que el Señor les ha confiado.
No retrocedan.
Llénense de esperanza, pues el mañana será mejor para los hombres y mujeres de fe.
Alégrense, pues tienen un lugar especial en Mi Inmaculado Corazón.
Sean mansos y humildes de corazón, y tendrán el Cielo como recompensa.
Conozco a cada uno de ustedes por su nombre y rogaré a mi Jesús por ustedes.
No teman.
Lo que Mi Jesús ha preparado para los justos, los ojos humanos nunca lo han visto.
La humanidad beberá el cáliz amargo del dolor, pero después de toda la tribulación, verán la victoria de Dios con el triunfo definitivo de Mi Corazón Inmaculado. En ese momento, haré llover sobre ustedes desde el Cielo una extraordinaria lluvia de gracias.
¡Adelante en la Verdad!
No lo olviden: sin arrepentimiento y sin Confesión, no hay salvación.
Este es el mensaje que hoy les transmito en nombre de la Santísima Trinidad. Gracias por haberme permitido reunirlos aquí una vez más.
Les bendigo en Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Queden en paz».
Fuente: http://www.apelosurgentes.com.br/pt-br/




“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."