(3 de septiembre) Reina del Rosario a Gisella:
“Queridos y amados hijos, gracias por estar aquí reunidos en oración y por haber doblado sus rodillas. Hijos amados, les pido humildad, pero siguen teniendo orgullo. Les pido perdón, pero tienen rencor. Les pido paz, pero el mundo está invadido por las guerras.
Hijos Míos, oren mucho por los confundidos y por los hipócritas que hablan de Dios pero no lo conocen; hablan de la Misericordia pero no hablan de Su Santa Justicia. Hijos, sigan el camino que han emprendido en la fe. No se dejen tentar, sino sigan caminando por el camino que Jesús les ha señalado.
Hijos Míos, muchas son las cruces, pero confíen en Dios, que todo lo puede. No miren al mundo, sino concéntrense en la eternidad. Hijos, les amo y Mi Corazón Inmaculado triunfará con ustedes y en ustedes. Tengan esperanza, amen a Dios, ahora y siempre. Les dejo Mi bendición maternal, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Paz en sus corazones.”
(lareginadelrosario.org)


“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."