5.979 – Mensaje de Nuestra Señora Reina de la Paz, transmitido el 19 de septiembre de 2026

«Queridos hijos, abran sus corazones y acepten la voluntad de Dios para sus vidas.
Conozco a cada uno de ustedes por su nombre y he venido del Cielo para llamarlos a la santidad.
Aléjense de todo mal y sirvan al Señor con fidelidad. No permitan que las tinieblas de las falsas doctrinas provoquen ceguera espiritual en sus vidas. Ustedes pertenecen al Señor y solo a Él deben seguirlo y servirlo.
Dios tiene prisa. Lo que tengan que hacer, no lo dejen para mañana.
¡Ánimo!
Si llegan a caer, invoquen a Jesús. Él es su sustento, y sin Él no son nada ni pueden hacer nada.
Les pido que mantengan encendida la llama de su fe. Busquen fuerzas en el Evangelio y en la Eucaristía.
Vendrán tiempos difíciles y solo con la fuerza de la oración podrán permanecer en el camino que les he señalado a lo largo de estos años. Escúchenme. Caminan hacia un futuro doloroso y la Iglesia de Mi Jesús beberá el cáliz amargo del dolor.
La gran persecución vendrá para los consagrados.
Oren, oren, oren.
En este momento, derramo sobre ustedes desde el Cielo una extraordinaria lluvia de gracias.
¡Adelante sin miedo!
Este es el mensaje que hoy les transmito en nombre de la Santísima Trinidad. Gracias por haberme permitido reunirlos aquí una vez más.
Les bendigo en Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Queden en paz».
Fonte: http://www.apelosurgentes.com.br/pt-br/




“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."