(13 de agosto de 2026) – Mensaje del Cielo a la hermana Beghe, Francia

(Lectura: 3 min.)
«Mis muy queridos hijos,
Qué bueno es volver a estar con ustedes. Sí, es bueno estar entre nosotros, con los amigos, con los hijos, en la intimidad del entendimiento.
Les conozco, les comprendo, pero ante todo, les amo; ustedes son Mis hermanos, Mis hijos, Mis criaturas, y sin ustedes, Yo sería como un Padre sin hijos, como un Hermano sin hermanos, como un Amado sin Sus amados.
Mis hijos amados, comparto sus pruebas, sus golpes duros, sus dificultades, tanto las cotidianas como las imprevistas; estoy junto a ustedes en todas sus alegrías, en todas sus penas, y no dejo de animarlos, de amarlos, de apoyarlos.
Sí, les apoyo, llevo sus cruces, pues junto con la Mía, las he llevado todas. Camino delante de ustedes; no me ven, pero se lo digo y, por lo tanto, pueden creerme.
Les precedo, les abro el camino y, siempre y cuando me recen, sus caminos se allanarán, sus dificultades se reducirán y sus limitaciones serán más llevaderas.
Les amo, hijos Míos, y cuando los hijos han crecido, un verdadero padre no tiene secretos para ellos. Les confío Mis secretos, aquellos que solo comprenden Mis seres queridos, como Mis apóstoles y Mis discípulos después de Pentecostés. Se habían hecho grandes, habían sufrido Mi sufrimiento, no habían comprendido Mi obra de Redención, pero cuando Dios, el Espíritu Santo, los iluminó, lo vieron todo a la luz de Dios.
Ustedes también, Mis muy queridos, han sido confirmados y el Espíritu Santo los sostiene; Él no los perderá y, cuando lo necesiten en el período que se abre ante ustedes, Él no los abandonará; estará junto a ustedes para darles el valor de la fe, el valor de la serenidad ante los peligros, el valor del martirio para aquellos que sean llamados a ello.
No tendrán miedo; se alegrarán de la virtud de la Fortaleza que el Espíritu Santo infundirá en su alma y, al igual que los numerosos discípulos de su Maestro, seguirán Sus pasos, felices, confiados e intrépidos.
Ese momento está cerca; nada lo presagia, salvo la incapacidad de sus dirigentes, quienes los conducen directamente hacia él.
Su gestión de su país —ya sea de norte a sur y de este a oeste de su continente europeo— es inimaginablemente mala: todo lo que no deberían hacer, lo hacen, y todo lo que deberían hacer, no lo hacen.
Ustedes sufrirán por culpa de ellos, mientras que los responsables intentarán protegerse de las quiebras que ellos mismos habrán provocado.
El desorden de un país siempre atrae la atención de sus vecinos, quienes buscan sacar provecho de ello o evitar correr la misma suerte. Un país que se hunde ya no tiene amigos; o, si los tuvo, estos ya no se comportan como tales.
Hijos Míos, dondequiera que se encuentren, actúen con prudencia, cuiden de los suyos como un buen padre de familia, confiando en ustedes mismos y no en quienes están ausentes.
Mantengan la oración en sus hogares y en sus labios, tal como Yo no he dejado de orar a lo largo de Mi vida, tanto en los momentos de calma como en los de tormenta.

Siempre he actuado con bondad, con rectitud, con justicia; no he hecho daño a nadie, y si ustedes mismos lo han hecho, reparen el daño, salden sus deudas y reconozcan sus errores si aún están a tiempo.
Hijos Míos, ayer la tierra vivió una velada de asombro ante el eclipse solar en la parte occidental de Europa [1], pero piensen en Mí, que soy la Luz de sus vidas y que cada vez estoy más eclipsado de los corazones, de los países, del mundo.

El eclipse de la Luz Verdadera
¿Qué sucede cuando el sol se eclipsa?
Se hace de noche, hace frío, reina el silencio de la naturaleza.
No se regocijen por ello, el eclipse de la Luz es un acontecimiento grave, pues Yo soy la Luz y, sin Mí, se encaminan hacia la ruina.
Sin Mí, no pueden hacer nada, pero los gobiernos se obstinan en querer eclipsarme, ocultarme, silenciarme.
Este eclipse de la verdadera Luz es la puerta abierta a la avalancha del infierno, de los demonios y de los ángeles malignos.
¡Ya lo ven ustedes mismos!
Dios está ausente de la esfera pública; ¿quién, entonces, ha ocupado Su lugar?

Ya lo ven claramente: es la religión de los impíos o de Su enemigo implacable; ellos actúan de manera concertada y a Mí Me eclipsan, Me combaten, Me marginan.
Esa es la razón por la que les pido que actúen como buenos padres de familia católicos, que mantengan la oración en sus hogares, que respeten los Diez Mandamientos de Dios, tanto ustedes como sus seres queridos, y de no temer nada: ni los sufrimientos, ni las contrariedades, ni las dificultades de la vida, ni siquiera las injusticias, pues Yo estoy con ustedes, a su lado, y la Luz que no se apaga permanecerá junto a ustedes.
Que Dios sea bendito, que sea amado y respetado, y el Cielo estará al final de su camino.
En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (+). Así sea.
Su Señor y su Dios».
- El eclipse solar total del 12 de agosto de 2026 se pudo ver en todo el norte de España, incluyendo A Coruña, Valencia, Zaragoza, Palma y Bilbao, pero Madrid y Barcelona quedaron justo fuera de la franja de totalidad. La fase de totalidad a lo largo de la franja del eclipse en España duró hasta unos 2 minutos y 18 segundos.
Fuente: https://srbeghe.blog/




Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."