24 de septiembre 2026 – Visión dada por Nuestro Señor Jesucristo a Luz de María
§1. Visión de Luz de María
§2. Reza el Triduo a los Santos Arcángeles

(Lectura: 3 min.)
§1
Luz de María: “Estando en oración, mi amado Señor Jesucristo me permite la siguiente visión y me dice:

«Amada hija Mia, deseo que mires la realidad de la humanidad en este momento y lo transmitas a tus hermanos».
Vi a la humanidad moviéndose de un lugar hacia otro,
- Unos queriendo irse de sus países;
- Otros trasladándose a las montañas o a otros lugares dentro de sus propios países.
Son pocos en realidad los que se mantienen en paz y en sus hogares orando.
La humanidad busca protección…
Me dice Nuestro amado Señor Jesucristo:
«Mira amada Mía, cómo buscan seguridad estando la seguridad dentro de ellos mismos en la fe en Mí»
Yo miro cómo se agrupan los hombres impidiéndose incluso hasta movilizarse; todo esto a raíz del anuncio de la guerra. Es un caos porque quienes no quisieron creer en ese momento, buscan provisiones de toda clase y en todo lugar cantidad de personas llenan los supermercados en los que venden lo que necesita cada uno.

Nuestro amado Señor Jesucristo me permite mirar varios días, semanas y meses de guerra mundial y cómo en Medio Oriente perecen cantidad de criaturas humanas, perecen por manos de sus enemigos. ¡Qué tortura, que dolor!

Miro en medio de esa turbación la zona de Rusia y Ucrania:
- ¡Cuánto sufrimiento! ¡Cuánto temor!
- ¡Cómo viven los niños en medio de escondites y de escombros!
- ¡Qué tragedia ante mis ojos!
- ¡Perdón, Señor, perdón!
Pero en medio de ese ir y venir de la humanidad, Nuestro amado Señor Jesucristo me muestra partes de los mares de la Tierra donde los buques de guerra se aproximan a tierra firme preparándose para desembarcar; todo en un silencio que parece cómplice de lo que van a suscitar.

Me dice Nuestro amado Señor Jesucristo:
«Amada Mía, luego de que desembarquen llegarán los aviones.
La Creación fue dada al hombre para que fuera feliz y no para que viviera de esta forma y se cause tanto dolor porque esto ¡no es Mi Voluntad!
La humanidad no dimensionó lo que se le advirtió y no atendió».
Miro que inicia el padecer de la humanidad con un plan previamente establecido por unos presidentes de naciones poderosas que ya dispusieron dónde atacar primero. Esto humanamente parece como si fuera un juego de ajedrez en donde los poderosos mueven las piezas a su conveniencia.

Nuestro amado Señor Jesucristo me permitió mirar a varias personas que de una u otra forma han tenido puestos relevantes en algunas organizaciones a nivel mundial.
Me dice Nuestro amado Señor Jesucristo:
«Amada hija Mía, estas criaturas dirigen a la humanidad, giran órdenes a los gobiernos para que actúen reaccionando de una u otra forma ante la guerra.
Todo está pensado y ordenado por ellos».
[Nuestro Señor] continúa mostrándome el avance de la guerra y me dice:
«Es atroz, amada Mía…».
Yo miro cómo prosigue la guerra y lo que ocasiona tanta muerte, porque no hay interés en prisioneros, sino en quitar la vida, en arrebatar la vida en segundos.
Me dice Nuestro amado Señor Jesucristo:
«Mira eso con atención, amada Mía…».
Miro a los Ángeles del Señor y miro cómo en ese momento trabajan incansablemente auxiliando a todos los que los invocan:

- A unos los llevan de un lugar a otro;
- A otros hermanos los auxilian con alimento y les mantienen, puedo decir, como invisibles a los ojos de otras criaturas humanas que les persiguen.
¡Oh maravillas de Nuestro amado Señor Jesucristo, los Ángeles van y vienen respondiendo a las necesidades de los hombres!
«Yo, Su Señor, amoroso y misericordioso, derramaré una protección especial en quienes oren el Triduo a los Santos Arcángeles [§2], bajo las siguientes condiciones:
- Confesados.
- Con verdadera devoción y que sea el mayor número de almas orantes.
- Siendo que se unan sin intereses de ninguna clase en un solo canal, en una sola -voz.
- Suplicando misericordia mediante el Triduo que le he indicado a Mi amada hija, el orden dispuesto es Mi Voluntad y las oraciones indicadas son Mi Voluntad.
Luego, según la respuesta a Mi petición, así disminuiré la intensidad de la guerra y les prometo una bendición especial para que enfrenten los momentos más álgidos sin que pierdan la fe.
¡Infinita Misericordia Divina, seas adorada por siempre!
Les bendigo hijos Míos y les deseo orando unidos.
Su Jesús».
Ave María Purísima,
sin pecado concebida
Ave María Purísima,
sin pecado concebida
Ave María Purísima,
sin pecado concebida
§2
Reza el Triduo a los Santos Arcángeles

Día 1: A San Miguel Arcángel
Príncipe de las milicias celestiales, vencedor del dragón infernal, recibiste de Dios la fuerza y el poder para anular con humildad la arrogancia del príncipe de las tinieblas. Te suplicamos con insistencia para que podamos obtener de Dios un corazón verdaderamente humilde, una firme fidelidad al cumplir la voluntad de Dios y una gran fortaleza en la pobreza. Cuando nos presentemos ante Dios para el juicio, ¡ven en nuestro auxilio para que no vacilemos!
San Miguel Arcángel, «¿Quién como Dios?»
R. ¡Ruega por nosotros!
San Gabriel Arcángel, «Fuerza de Dios»
R. ¡Ruega por nosotros!
San Rafael Arcángel, «Medicina de Dios» y protector de los viajeros
R. ¡Ruega por nosotros!
Día 2: A San Gabriel Arcángel
Ángel de la Encarnación, fiel mensajero de Dios, abre nuestros oídos para que podamos escuchar hasta las sugerencias más sutiles y las llamadas de la gracia que provienen del amorosísimo cuidado de Nuestro Señor. Te suplicamos que te quedes siempre con nosotros, para que, al comprender bien la Palabra de Dios y Su inspiración, podamos obedecerle al cumplir dócilmente lo que Dios quiere de nosotros. Haz que siempre estemos listos y alertas. ¡Que el Señor, cuando vengas, no nos encuentre dormidos!
San Miguel Arcángel, «¿Quién como Dios?»
R. ¡Ruega por nosotros!
San Gabriel Arcángel, «Fuerza de Dios»
R. ¡Ruega por nosotros!
San Rafael Arcángel, «Medicina de Dios» y protector de los viajeros
R. ¡Ruega por nosotros!
Día 3: A San Rafael Arcángel
Tú eres la lanza y el bálsamo del amor divino. Traspasa nuestro corazón y deposita en él un amor ardiente por Dios. Que esta herida nunca se cierre, para que nos haga perseverar cada día en el camino de la caridad y del amor. ¡Haz que podamos conquistar todo con el amor!
San Miguel Arcángel, «¿Quién como Dios?»
R. ¡Ruega por nosotros!
San Gabriel Arcángel, «Fuerza de Dios»
R. ¡Ruega por nosotros!
San Rafael Arcángel, «Medicina de Dios» y protector de los viajeros
R. ¡Ruega por nosotros!
Fuente: https://revelacionesmarianas.com/index.html





Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."