Fragmentos de los mensajes del Cielo a Valentina, Australia

(Lectura: 2 min.)
§1
1. El Señor Jesús advierte sobre la guerra
8 de julio de 2026 – Valentina: Hoy asistí a la misa fúnebre de mi amiga Wilhelmina. … Se me apareció nuestro Señor Jesús. Sonrió y dijo:
«Valentina, … el mundo ahora es muy, muy peligroso. Pero ten valor. Tienes que proclamar Mi Palabra y decirle a la gente que se arrepienta y que despierte, porque van a empezar la guerra.
[La Tierra del Dragón Rojo] va a iniciar la guerra.
Yo la estoy conteniendo, pero no puedo contenerla para siempre.
La gente tiene que cambiar. Ahora mismo estás viviendo tiempos terribles. Es una realidad.
No solo están hablando de las armas, sino que las están mostrando. También hay otros países involucrados, como [la Tierra del Oso] y la [Tierra de Pyongyang]».
Nuestro Señor Jesús se refería a las recientes pruebas de armas realizadas por [La Tierra del Dragón Rojo] en el Océano Pacífico Sur [1]. Nuestro Señor dijo:
«Pero ya sabes, siempre debes tener presente que, después de todas las tribulaciones del mundo, hay una Nueva Era de Paz, a la que vamos a entrar».
Esa es una hermosa promesa de nuestro Señor, pero hay mucho peligro acechándonos en este momento. Tenemos que orar y arrepentirnos.
§2
2. La prioridad es la oración

Grupo de Oración del Cenáculo…
10 de julio de 2026 – Valentina: Durante las oraciones del Cenáculo de hoy, la Santísima Madre se apareció y me dijo lo decepcionada que está. Dijo:
«Hijos Míos, cuando vienen a Mi reunión una vez a la semana, están asumiendo un compromiso. Pero luego, hijos Míos, no se lo toman en serio. A veces les da gusto venir, otras veces no, pero la prioridad es la oración. En esta época en la que viven, la prioridad es la oración, pero le dan prioridad a todo lo demás».
V: «Madre Bendita, tal vez también estén enfermos, porque hace frío».
Ella respondió:
«Cuando se comprometen, tienen que cumplir con ese deber porque se han consagrado a Mí».
- El 6 de julio de 2026, [La Tierra del Dragón Rojo] llevó a cabo una prueba de un misil balístico lanzado desde un submarino en el Pacífico Sur, el cual voló aproximadamente 7,000 kilómetros antes de caer cerca de las naciones insulares de Nauru y Tuvalu. Esta prueba ha despertado alarmas respecto a la estabilidad de la zona libre de armas nucleares del Pacífico Sur, establecida por el Tratado de Rarotonga en 1986. Este tratado prohíbe las pruebas y el despliegue de armas nucleares en la región.

Nauru, oficialmente la República de Naoero, antes conocida como Pleasant Island, es un país insular y un microestado en el Océano Pacífico Sur. Se encuentra dentro de la subregión de Micronesia, en Oceanía, y su vecino más cercano es Banaba (parte de Kiribati), a unos 300 kilómetros (190 millas) al este.
Fuente: https://valentina-sydneyseer.com.au/




Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."