Mantengan la calma…
(5 de mayo de 2026) “Hijos míos, el mundo que los rodea está cambiando de formas que ustedes no pueden percibir, pero que pronto se harán evidentes. Estos cambios no son positivos y provocarán caos en algunos lugares. Mantengan la calma, pues estas cosas deben suceder debido a la época en la que viven. El enemigo de sus almas también obra entre bastidores para provocar una gran destrucción. Eleven oraciones a Mí por su seguridad y la de sus seres queridos, especialmente por los perdidos entre ustedes, y Yo los salvaré.”
Cuando Mi Hijo venga por ustedes…
(3 de julio de 2026) “Hijos míos, ¿están listos para entrar en sus moradas celestiales?
¿Han terminado su labor en la tierra?
¿Está todo tal como desean que esté cuando vengan aquí para estar conmigo?
No sean como las vírgenes insensatas, hijos míos, sino mantengan sus lámparas encendidas y llenas de aceite, pues no saben cuándo vendrá Mi Hijo a recogerlos.” (wingsofprophecy.blogspot.com)



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."