14 de abril de 2026 – Mensaje del Cielo a Christine, Francia

(Lectura: 3 min.)
El Señor: «Cuando llegue el momento, deberán estar preparados. Manténganse en la confianza y oren, ¡oren! Solo la oración les prestará socorro y solo su entrega a Mi Sagrado Corazón los liberará de las angustias que el Maligno se complace en infundir en las almas.
Mantengan la confianza en todo momento y vengan a depositar la suya en Mi Sagrado Corazón. Los revestiré de Mi Fuerza, sellaré su corazón al Mío, para que en las pruebas se fortalezcan, no pierdan la confianza y sean revestidos de Mi Fuerza.
Mis amados hijos, mantengan la oración en el corazón y se les dará la fuerza. No escuchen los rumores del mundo, sino entren en la oración y velen, velen sin cesar. Solo aquel o aquella que sepa abandonarse a Mi Ley de amor encontrará la paz.
Habrá gritos y crujir de dientes. Cierren sus oídos a las leyes del mundo y vengan a Mí, entren en la oración y, en el silencio, trabajen al llamado de Mi Corazón. Espero a Mis hijos para liberarlos de las trampas de los rebeldes, de los maliciosos mentirosos.
En la prueba encontrarán la fuerza con la única condición de que se entreguen totalmente a Mi Sagrado Corazón. Que la oración sea su refugio, solo ella los libera y les trae la paz. Las leyes de este mundo son mortíferas y putrefactas.
En el silencio, trabajen al llamado del Cielo. Oren sin cesar y entréguense a la única Ley del amor. Vengo a buscar a los Míos y a liberarlos de las trampas y emboscadas del Maligno mentiroso.
Tomen su bastón de peregrino y caminen sin mirar atrás, el retroceso es perdición. Avancen por Mi camino, Yo les trazaré la ruta y los guiaré.
Solo en la confianza oirán Mi voz. No teman, el temor proviene del Mentiroso. Permanezcan y sean fieles a Mis mandamientos de amor, y el Agua viva morará en sus moradas; serán revitalizados por el Fuego de Mi Corazón, y Yo les llevaré el maná del Cielo.
Hijos míos, lo que se avecina será doloroso. Prepárense material, física y espiritualmente, y nunca abandonen la oración.
En todo momento, mantengan la confianza y oren, oren sin cesar, con su corazón unido al Mío en un mismo impulso de amor. Habrá muchos rumores, rumores falsos, mentiras, porque el Maligno es mentiroso y siempre busca perder a Mis hijos. Tomen su bastón de peregrino y, conmigo, avancen por el camino que les trazo y les trazaré.
Que ni el temor, ni el miedo, ni la duda invadan sus hogares; no permitan que los maliciosos mentirosos los obstaculicen. Al permanecer fieles a Mi Ley de amor, caminarán tras Mis pasos y no se extraviarán.
Mantengan la confianza; Yo he vencido a la muerte, ustedes también vencerán y serán recibidos en el Reino.
Mis pequeños, les entrego el maná del Cielo para que caminen tras Mis pasos. Abandonen el camino del mundo, que es perdición, y, en el silencio, con el corazón unido al Mío, vengan a reponer fuerzas.
Yo soy Aquel que los guía y los acompaña. En Mí encontrarán la fuerza y la paz; en Mí está el Refugio sagrado que los conduce al Templo de Mi Corazón y los libera de las mentiras de un mundo en perdición, sin camino porque carece de fe, y que, lejos de Mí, el hombre no puede sino perderse y estar perdido.
Vengan a Mi Sagrado Corazón y les enseñaré Mi Ley y los liberaré de las trampas de los mentirosos y del Mentiroso. No teman, Yo he vencido al mundo, ustedes también vencerán y serán liberados.
Hijos míos, oren, oren; es tiempo de oración y de entrega en Mi Sagrado Corazón. Es tiempo de silencio y de confianza. Caminen por el camino que les trazo; Yo los guío por el camino de la Luz y los libero del mundo, de los mil satanes engañadores que pululan.
No teman, bajo Mi manto los protejo.
Que Mi Paz en sus corazones los acompañe. Fijen su mirada en la Mía, que Yo les traiga el silencio y la paz, y Mi Paz será su paz y los mil sepultureros del mundo no podrán alcanzarlos.
¡En el silencio, obren; en la paz, obren; en la confianza, obren! Yo he vencido al mundo, ustedes también vencerán y conmigo caminarán por el camino recto. Vengo a buscar a los Míos. Escuchen el llamado de Mi Corazón y vengan, entren en la danza de los bautizados.
El mundo solo puede someterlos; Yo les traigo la libertad de los hijos del Cielo, les traigo Mi Vida, les traigo Mi Paz, les traigo Mi Fuego.
¡Vengan, hijos, para que los investiré con Mi Ley de amor y vencerán al Mal! Avancen, los convierto en Mis caballeros, caballeros de la Cruz. ¡Por la Cruz, todos vivirán! La Cruz es la Salvación de las almas.
Fuente: https://messagesducielachristine.fr/





Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."