5 de abril de 2026 – Mensaje de Nuestra Señora Reina y Mensajera de la Paz a Marcos Tadeu Teixeira Jacareí, Brasil

María Santísima: «Queridos hijos, ¡yo soy la Madre gozosa de la Redención! ¡Yo soy la Madre gozosa de la Resurrección! ¡Yo soy la Madre gozosa del Triunfo de Jesús! Hoy, mientras mi Hijo salió de la tumba victorioso sobre la muerte, el pecado y Satanás, vengo con alegría a anunciarles: la gran resurrección, el segundo y definitivo triunfo de mi Hijo Jesús, está a punto de llegar.
Sí, la vigilia, la gran vigilia de los últimos tiempos que están viviendo está a punto de terminar. Así como acorté el tiempo entre la muerte de mi Hijo el Viernes Santo y su Resurrección, así acortaré también el Tiempo de Espera y la Gran Vigilia de la Segunda Victoria, la Gloriosa Resurrección de mi Hijo Jesús, que será su Segunda Venida.
Sí, la Redención, los abundantes frutos de la Redención triunfarán, y pronto este mundo entero será renovado, transformado en el propio jardín de la Santísima Trinidad y en el propio reflejo de la perfección y la belleza de la Santísima Trinidad.
Sí, el Corazón de Jesús vendrá sobre las nubes del Cielo, y aquellos que lo crucificaron la primera vez, así como aquellos que lo crucifican aún hoy con sus caminos malvados, todos lo verán. Todos verán a Aquel a quien traspasaron, y entonces habrá un gran clamor, y se golpearán el pecho en todo el mundo.
Muchos se arrojarán desde los acantilados, otros al fuego, otros más a los ríos y a los mares, antes que enfrentarse y comparecerse ante el Justo Juez de todas las cosas. Un juez al que no se puede sobornar, al que no se puede corromper y ante el cual las excusas no servirán de nada.
Por eso, hijos míos, los invito hoy a una conversión sincera, para que la Pascua se cumpla verdaderamente en ustedes y puedan ser verdaderamente transformados en una persona nueva, una nueva criatura en Dios.
Renuncien a lo que han sido hasta hoy, a sus defectos, para que puedan convertirse verdaderamente en criaturas renovadas para la gloria de mi Hijo Jesús. Solo entonces se cumplirá la Pascua en ustedes y mi Hijo Jesús y yo triunfaremos en ustedes.
Sigan rezando el Rosario todos los días. ¡El gran castigo está por llegar! Y como en los tiempos de Noé, cuando todos no hacían más que beber, comer y casarse, así será en el tiempo del castigo.
Todos se burlarán de mis hijos que creen en mis mensajes. Pero cuando el gran Castigo aparezca en los cielos meses antes de que caiga aquí, entonces todos implorarán misericordia y piedad, y suplicarán a mis hijos que han creído en mis mensajes que los ayuden. Pero será demasiado tarde; ya no habrá tiempo para la conversión.
Por eso, hijitos, conviértanse ahora, porque este es el tiempo de la gracia, el tiempo de la resurrección espiritual de cada hombre.
Sigan rezando mi Rosario todos los días. Solo a través de mi Rosario puedo conjurar el peligro de la Tercera Guerra Mundial.
Y cuantos más Rosarios reciten, más personas se convertirán, más personas comenzarán a rezar el Rosario.
Y aún más personas se convertirán, y cada vez más personas rezarán el Rosario, aumentando el volumen de las oraciones para acortar el tiempo de la gran tribulación.
Entonces podré aliviar en gran medida sus sufrimientos y conducirlos al Triunfo de mi Corazón Inmaculado en paz y sin grandes sufrimientos ni daños.
…Mi triunfo tendrá lugar pronto. …Hoy les concedo generosamente mis gracias maternas. Los bendigo a todos: desde Pontmain, desde Lourdes y desde Jacareí».
¡Sigan rezando mi Rosario todos los días! Solo el Rosario puede salvar al mundo de la Tercera Guerra Mundial y traer la paz al mundo».
Fuente: https://www.aparicionesdejacarei-mensajes.net/




Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."