¡Conviértanse, es urgente! “Yo no me canso mientras yo tenga vida, mientras Cristo me tenga con vida, voy a gritar, a gritar siempre: ¡Hermanos conviértanse! ¡Hermanos por favor conviértanse, es urgente! ¡No pierdan tiempo, es urgente! ¿Por qué? Porque muchos esperan grandes acontecimientos poco a poco. ¡No! ¡Los grandes acontecimientos se van a dar en pocos días! ¡Todos! Y vendrá el Aviso! [...] Confiemos en la palabra de Cristo, y pedimos el discernimiento al Espíritu Santo para no tomar decisiones equivocadas" –Luz de María.****
2 de enero de 2026 – Mensaje del Cielo a Christine, Francia

(Lectura: 2 min.)
El Señor: «Hijos Míos, procuren entregarse cada día a Mi Santa Voluntad.
Entren en Mi Divina Voluntad y en ustedes crecerá la semilla del Fuego, caminarán tras Mis pasos y no se perderán.
Huyan del mundo y de sus ágapes, y sigan Mis pasos. Les muestro el camino de la Vida que les lleva a la paz y que en la Eternidad guía sus pasos.
Hijos, vengo a buscar a los Míos y a llevarlos por Mi camino de Vida. Vengo a enseñarles el abandono y a hacer de ustedes Mis discípulos.
Vengo a llevar Mi Palabra a los hombres de estos tiempos, para que despierten y se despierten al Fuego del Cielo; vengo a liberarles de las mentiras de los mentirosos y a guiarles por Mi camino de Vida; vengo a renovar la Tierra, ¡para que engendre una Tierra Nueva!
Reciban la gracia de Mi Presencia, que sus corazones sean secretamente iluminados por el fuego de la alegría y que Mi Alegría, en ustedes, dé el Fruto de la Vida, que es el del Amor.
Hijos, vengan a Mí y serán liberados, vengan a Mí y serán salvados de los miasmas enfermizos y mortíferos del mundo. Eleven sus corazones, aliméntelos con Mi Palabra de Verdad, vengan a la Sabiduría que Yo soy y serán liberados de todos los mentirosos, de las mentiras y de la Mentira.
Lean las Escrituras, hijos, y aliméntense del Vino de Vida que Yo soy, entonces la alegría habitará en sus hogares y nadie podrá engañarlos, caminarán rectos por Mi camino de Luz y no tropezarán.

Yo soy el que Soy, el que viene a liberar a Mis hijos, a todos Mis hijos, de las mentiras del Mentiroso. No teman, si escuchan Mi voz, si toman Mi camino, no podrán ser engañados y caminarán conmigo por el camino de la Vida.
Llega el tiempo de la liberación y la Verdad se asentará en sus moradas y ya no podrán ser engañados.
Hijos, mantengan el corazón en constante vigilia y serán serenos en las pruebas, caminarán rectos sin temor a caer y nadie podrá hacerles caer ni hundirse. Yo llevo en ustedes Mi voz y los conduzco por Mi camino de paz, camino de Fuego también, que los hará vivos.
Hijos, permanezcan en silencio y, en el silencio, ¡exulten! En el silencio, vengan a participar en Mi camino de Vida.
Hijos, llegará el día de la boda y los transportaré a Mis atrios y se convertirán en luz en la Luz y se regocijarán de alegría y la paz, Mi Paz, los colmará. Pongan, depositen sus corazones en el Cielo de Gloria que Yo soy.
Los espero, voy hacia ustedes, ¡les doy Mi Paz!»
Fuente: Messages du Ciel à Christine





Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."