21 de abril del 2026 Mensaje de Jesucristo a Lorena, Mexico

(Lectura 3 min.)
Jesús: «Ustedes con sus actitudes idólatras y paganas entristecen Mi Corazón agonizante. Y Yo como Su Redentor y Salvador, espero una respuesta de ustedes que […] a ídolos para que les ayuden en sus necesidades y remediar sus males, que acuden a chamanes y a la Santa Muerte.
Yo como Su Salvador y Redentor les pido que dejen estas prácticas, ya que hacen que sus generaciones acudan y estén con maldiciones ancestrales que no son fáciles de romper.
Por eso Yo, Jesucristo, como Su Salvador, quiero dar este mensaje a ustedes y llamarlos a que se conviertan en almas víctimas.
Por eso pido estas almas que sean para rayos de la justa Ira de Mi Padre, ya que ante estos pecados tan graves, el de idólatras, ustedes pueden reparar por medio de sus sufrimientos.
Por ello, este mensaje va dirigido a las almas víctimas para que por medio de sus sufrimientos detengan la Ira de Mi Padre y la disminuyan.
Yo sé que hay muy pocas almas víctimas, por eso hoy hago este llamado a cada uno de ellas para que puedan ser para rayos de la justa Ira de Mi Padre, el cual ejecutará sobre el mundo. Por ello, con gran premura, invito a las almas víctimas de todo el mundo a formar este gran ejército de almas por medio de este mensaje que hoy doy a toda la humanidad. Los llamo a incorporarse a este gran ejército al que por medio de este de sus sufrimientos repararán y desmanearán la justa Ira de Mi Padre.
Hoy los llamo a todos a unirse a este ejército por medio de estas indicaciones. Se unirán este gran ejército almas víctimas y sus sufrimientos ayudarán al mundo entero a llevar a cabo esta gran misión a la que hoy yo con gran premura los invito a reparar los pecados que son de idolatría y satanismo. Ya que estos evocan a los demonios a ser más poderosos y tener más poder sobre la humanidad.
Por eso yo hoy conformo este gran ejército compuesto de valiosos soldados que salvarán por medio de sus sufrimientos a las almas por medio de las siguientes indicaciones.
Este es un ejército muy valioso para el Cielo y por medio de este quiero dar a cada alma esta gran oportunidad de que se enliste en él.
Las fuerzas y los dones necesarios para que puedan llevar a cabo su misión.
Y esta estará tan importante al final de los tiempos, a la que han sido llamadas por medio de estos mensajes y que han sido encomendadas desde el vientre de sus madres.
Estas personas portarán una cruz violeta, una insignia en sus frentes, corazones, palmas de las manos y plantas de los pies, que yo por medio de una oración les incrustaré para que por medio de esta oración puedan adquirir esta cruz, las gracias, dones y carismas necesarios para llevar a cabo sus misiones.
Los llamo a que se enlisten en este gran ejército por el fin de ayudar a todo el mundo a llevar a cabo por medio de sus sufrimientos.
Que la justicia de Mi Padre disminuya y se salven muchas almas y se conviertan los pecadores. El patrón de las almas víctimas es el padre Pío, quien con sus sufrimientos, tanto corporales como espirituales, los ayudará a ustedes como intercesor de las almas víctimas en todas sus necesidades.
Es importante que estén conscientes de lo que es ser almas víctimas, ya que es ofrecer sus sufrimientos corporales y espirituales por la salvación de la humanidad y de los pecadores.
- Los propósitos número uno: es salvar almas.
- Número dos: convertir pecadores.
- Número tres: disminuir y retrasar la justa Ira de Dios.
Y también otra petición muy importante que quiero dar a este ejército es que por medio de sus sufrimientos detengan los abortos, porque este abre puertas a los demonios y toman posesión de las almas y las pervierten.
Por ello, las almas víctimas son muy importantes dentro de Mi Plan de Redención.
Ahora les daré la oración. con la que se nombrarán como almas víctimas y darán su fiat.
Oración:
“Yo con toda mi voluntad me ofrezco como alma víctima para que a través de mis sufrimientos, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo puedan llevar a cabo sus planes dentro de la historia de salvación de la humanidad. Y estos sufrimientos que hoy ofrezco sirvan como arma contra las fuerzas del mal. Me entrego y doy mi fiat a través de este ofrecimiento para poder ser ayuda para mis demás hermanos. Amén.”
También quiero que estén conscientes de que ser almas víctimas es un sufrimiento incruento, un martirio incruento y que deben de ofrecer sus sufrimientos con alegría.
Por eso hoy los llamo a este gran ejército a que lo cumplan con sus misiones de este final de los tiempos. Recibirán una gran recompensa en la Nueva Jerusalén, ya que los prevaleceré para que vayan a ella.
Yo, Jesucristo, el León de la Tribu de Judá, Maranatá».
Fuente: https://jerusalension.com/





Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."