¡Conviértanse, es urgente! “Yo no me canso mientras yo tenga vida, mientras Cristo me tenga con vida, voy a gritar, a gritar siempre: ¡Hermanos conviértanse! ¡Hermanos por favor conviértanse, es urgente! ¡No pierdan tiempo, es urgente! ¿Por qué? Porque muchos esperan grandes acontecimientos poco a poco. ¡No! ¡Los grandes acontecimientos se van a dar en pocos días! ¡Todos! Y vendrá el Aviso! [...] Confiemos en la palabra de Cristo, y pedimos el discernimiento al Espíritu Santo para no tomar decisiones equivocadas" –Luz de María.****
“Estas Oraciones y estas Promesas han sido copiadas de un libro impreso en Toulouse en 1740 y publicado por el P. Adrien Parvilliers de la Compañía de Jesús, Misionero Apostólico de Tierra Santa, con aprobación, permiso y recomendación para distribuirlas. El Papa Pío IX tomó conocimiento de estas Oraciones con el prólogo; las aprobó el 31 de mayo de 1862, reconociéndolas como verdaderas y para el bien de las almas.” (Descarga Las 15 oraciones de Santa Brígida).

- Protección del Cielo a los de buena voluntad: Las 15 oraciones de Santa Brígida para un año
- Protección contra la muerte repentina y violenta (accidentes de tráfico, aéreos…), muerte en pecado mortal, suicidio, desesperación, violencia física y psicológica, hambruna, peste, nuevo orden global, guerras, pérdida de la fe, apostasía, etc…
Palabras de Nuestro Señor Jesús:
“Mis queridos Hijos, estáis en vísperas de una explosión y esta destrucción monumental que está a punto de producirse se enfrentará a vuestro único baluarte: el de vuestra fe.
Así pues, los castigos exigidos por la apostasía de las naciones y los extravíos del actual Sumo Pontífice, que con su séquito ya no predica la fe sino sus propias convicciones, estos castigos ya no están lejanos, ya han comenzado. No disminuirán, no, aumentarán hasta que la Cristiandad se acuerde de Dios y le implore.
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Lee con fe Las Magnificas Promesas
- Cualquiera que recite estas oraciones, obtendrá el grado máximo de perfección.
- Quince días antes de su muerte, tendrá un conocimiento perfecto de todos sus pecados y una contrición profunda de ellos.
- Quince días antes de su muerte, le daré mi precioso cuerpo a fin de que escape el hambre eterna; le daré a beber mi preciosa sangre para que no permanezca sediento eternamente.
- Libraré del purgatorio a 15 almas de su familia.
- Quince almas de su familia serán confirmadas y preservadas en gracia.
- Quince pecadores de su familia se convertirán.
- Haz de saber que cualquiera que haya vivido en estado de pecado mortal por 30 años; pero recita o tiene la intención de recitar estas oraciones devotamente, Yo, el Señor, le perdonaré todos sus pecados.
- Si ha vivido haciendo su propia voluntad durante toda su vida y está para morir al día siguiente, prolongaré su existencia.
- Obtendrá todo lo que pida a Dios y a la Santísima Virgen.
- En cualquier parte donde se estén diciendo las oraciones, o donde se digan, Dios estará presenté por su gracia.
- Todo aquél que enseñe estas oraciones a los demás, ganará incalculables méritos y su gloria será mayor en el cielo.
- Por cada vez que se recite estas oraciones, se ganarán 100 días de indulgencia.
- Su alma será liberada de la muerte eterna.
- Gozará de la promesa de que será contado entre los bienaventurados de cielo.
- Lo defenderé contra las tentaciones del mal.
- Preservaré y guardaré sus cinco sentidos.
- Lo preservaré de una muerte repentina.
- Yo colocaré mi cruz victoriosa ante él para que venza a los enemigos de su alma.
- Antes de su muerte vendré con mi amada Madre.
- Recibiré muy complacido su alma y lo conduciré a los gozos eternos. Y habiéndolo llevado allí, le daré a beber de la fuente de mi divinidad.
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Salva tu alma. Conviértete en un ciudadano del cielo. Nada en este mundo merece tu ambición. El tiempo pasa para todos, buenos y malos. Dedica un año de tu vida al rezo diario de las “15 oraciones de Santa Brígida” para merecer el Paraíso eterno. Pon a salvo también a tus seres queridos. Difunde y da a conocer esta oportunidad de salvación.
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IMPORTANTE:
- Antes de empezar, pide a Dios, a Jesús y a la Santísima Virgen María la gracia de perseverar en esta devoción durante todo un año, hasta completarla, y a tu ángel de la guarda que te ayude recordándote cada día que reces “las 15 oraciones de Santa Brígida”.
- Hay que rezarlas durante todo un año sin interrupción, sin saltarse ningún día, de lo contrario se vuelve a empezar y se pierde todo lo que se ha hecho antes, se desanima y no se vuelve a empezar, perdiéndose este tesoro de gracias.
- Imprime varias copias para tenerlas siempre a mano estés donde estés y no te saltes ni un solo día. Cuídate y vigila: las distracciones y los olvidos vienen sobre todo del enemigo del alma, especialmente cuando te acercas al final del año. No te vayas a dormir olvidándote de rezar “las 15 oraciones de Santa Brígida” …o después de medianoche…
Las 15 oraciones de Santa Brígida






Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."