15 de octubre del 2026 – Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo a Luz de María
§1 Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo
§2 Comentario de Luz de María
§3 Oración por el Papa León XIV

(Lectura: 4 min.)
§1
«Amados hijos de Mi Sagrado Corazón, les bendigo con Mi amor.
Serían un pueblo que recogería grandes bondades y gracias si la unidad se mantuviera en medio de ustedes.
Hay rencillas entre quienes viven en una lucha de poder por dominar al mayor número de Mis ovejas, logran que el demonio arrastre más almas hacia el camino de la perdición, sembrando la discordia y la mentira en Mis ovejas a las que resguardo con gran celo.
Amados hijos, en toda la tierra recrudecen los atentados ocasionados por quienes se encuentran en guerra, no solo armamentista, sino en guerra ideológica;
en guerra de valores sociales y políticos, debido a que para algunos la vida humana no tiene valor, sino es compatible con sus creencias.
¿Esperan la guerra?
Viven en guerra, hijos Míos, viven en guerra en diversos frentes alrededor de la tierra. Los planes de guerra se han consolidado, solo esperan una señal y la guerra será mundial.

Antes de la guerra, el enemigo del alma se complace en tratar de crear enemistad entre Mis hijos para dividirlos como lo ha hecho siempre.
Ustedes saben de qué les hablo y de Mi deseo de que escuchen Mis advertencias para que no padezcan.
Quienes por voluntad propia no atienden Mis llamados, lamentarán no haberse preparado espiritualmente; lamentarán haber despreciado a sus hermanos, porque en la persecución a Mi de Mi Iglesia, la ayuda entre ustedes será crucial.
Amados hijos Míos, la oración es tan importante para que se mantengan en la unidad que les lleva a lograr ser una comunidad de hermanos en la fe.
Así el crecimiento espiritual será continuo en medio de las luchas y encontrarán aliento entre los hermanos.
Oren para que se nutran, para que se ministren unos a otros, ya que quienes oran unidos deben poseer la certeza de que la oración contiene fuerza y esa fuerza nutre a unos y a otros.
Saben que cuando se unen oración con gran confianza y en el debido estado espiritual, la fuerza de esa oración se expande y llega donde debe llegar; así sea hasta los corazones de piedra.
Amados hijos, en este momento las amenazas contra el don de la vida son constantes de parte de quienes desean alcanzar la supremacía y el poder mundial, eligiendo los atentados terroristas como el objetivo principal para mantener a la sociedad en constante expectación.
Amados Míos, se mantienen bajo una continua intromisión del demonio en lo que aprenden. Por esta razón deben transformar en oración el obrar y actuar para que impidan que el mal les lleve a otro camino que no es el Mío.
Mi Iglesia se encuentra en peligro…
La infiltración del modernismo y de la masonería avanzan detrimento de Mi Iglesia, olvidando que Mi Palabra no cambia, los Mandamientos no cambian, los Sacramentos no cambian; no se ajustan al tiempo, sino que son válidos por siempre.

Les convoco a orar por la salud de Mi hijo, el Papa León XIV.
- Es necesario que ofrezcan las oraciones por las mentes de quienes se disputan el poder en la tierra.
- Es necesario que ofrezcan las oraciones ante la furia de los elementos: tierra, agua, aire, fuego, que azotan a la humanidad.
Verán fenómenos que no han conocido anteriormente, causándoles gran temor.
Oren, hijos Míos, grandes terremotos se acercan causando gran destrucción. Quienes viven en zonas costeras localicen los lugares más altos para que en los momentos necesarios se resguarden ahí.

Oren sin olvidar que el gran apagón está cerca.

Sean fuertes, firmes y convencidos espiritualmente, siendo cumplidores de la Voluntad Divina.
Presten atención, hijos Míos:
- Europa es flagelada.
- Roma padece fuertemente.

Amados hijos Míos, mírenme, constantemente vengo a ustedes a pedirles que se conviertan y se dirijan hacia Mi camino, que es verdad y vida.
Yo les custodio, les protejo y les guardo y les guío.
Vengan a Mí, soy la Misericordia Infinita.
Arrepiéntanse de corazón y Yo les perdono; no se encuentran solos, Yo estoy aquí con cada uno de ustedes.
Su Jesús».
Ave María Purísima,
sin pecado concebida
Ave María Purísima,
sin pecado concebida
Ave María Purísima,
sin pecado concebida
§2
Comentario de Luz de María
«Hermanos, acabamos de escuchar en estas palabras de nuestro Señor Jesucristo, un amplio llamado marcado por los acontecimientos y conflictos armados que se están dando en este momento. Divisiones ideológicas tenemos en toda parte. Crisis de valores mediante el terrorismo nos quieren traer el terror a la humanidad.
Tenemos en verdad también una gran incertidumbre económica, porque la economía mundial va en declive, va hacia abajo. Y tenemos también fenómenos naturales que cada vez ocurren con más secuencia y de verdad que nos dejan desconcertados.
Muchos, muchos esperan una gran guerra futura. La realidad demuestra que la humanidad enfrenta múltiples formas de guerra, no solo la que se da entre los países mediante las armas, si no enfrentamos varias clases diferentes de guerra. En todas las naciones hay guerra, hermanos, en las familias, en las comunidades y en el corazón de cada uno de nosotros. Por eso, hermanos, pidámosle al Espíritu Santo que nos llene de Sus dones, de Su amor.
Realmente vivimos un escenario caótico y patético y el verdadero desafío no es vivir con miedo, sino despertar la conciencia, la división, el egoísmo y la indiferencia en toda parte debilita a la sociedad, mientras que la unidad y la solidaridad y la fe fortalecen a los pueblos.
Este mensaje de hoy nos invita a reflexionar sobre nuestras acciones, sobre nuestro obrar y actuar, para reconciliarnos con nuestros hermanos, para defender la dignidad de la vida y construir comunidades, unidades, capaces de afrontar las pruebas que atraviesa el mundo.
Más que anunciar las desgracias, este llamado nos exhorta a una conversión interior, a la perseverancia en la oración y a mantener viva la esperanza en tiempos de incertidumbre global.
La fe, la fraternidad, el compromiso con el bien común se presentan como caminos para sujetar el temor y contribuir a un mundo más humano y más cercano a Dios.
Unámonos, hermanos, en oración por el Papa, por el Pontífice León XIV, como nos lo pide Nuestro Señor Jesucristo».
§3
Oración por el Papa León XIV
Oremos por nuestro Pontífice León XIV, que el Señor lo guarde, lo vivifique, lo haga feliz en la tierra y no lo entregue a la voluntad de sus enemigos.
En el Nombre (+) del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oh Dios, que en tu providencial designio quisiste edificar la Iglesia sobre la Roca de Pedro, partícipe de los Apóstoles, mira con bondad a Tu siervo el Papa León XIV, a quienes a quien has constituido sucesor de San Pedro.
Vela por él. Condúcele a la gracia de ser para tu pueblo principio y fundamento visible de la unidad de la fe y de la comunión.
Sostenlo con Tu amor, cuida su salud e ilumínalo para que con su palabra y su ejemplo conduzca al pueblo que le has confiado hacia la vida eterna. Amén.
Canal de videos: Revelaciones Marianas
https://youtu.be/0TpmTLWjxK4
Fuente: https://revelacionesmarianas.com/index.html




Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."