OREMOS sin cesar por la CONVERSIÓN y la salvación del Papa León XIV y de todos los modernistas que ha estado eligiendo

El árbol de la división, la discordia y la confusión doctrinal y espiritual en la Iglesia Católica del siglo XXI está dando sus frutos a la vista de todos

OREMOS sin cesar por la CONVERSIÓN y la salvación del Papa León XIV y de todos los modernistas que ha estado eligiendo desde el inicio de su pontificado para guiar al pueblo de Dios.

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Las críticas no ayudan, le hacen el juego al demonio y enfrían la fe, ya de por sí tibia, de la gran mayoría de los creyentes.

El árbol de la división, la discordia y la confusión doctrinal y espiritual en la Iglesia Católica del siglo XXI está dando sus frutos a la vista de todos.

En estos tiempos, no se alejen ni abandonen la Iglesia Católica fundada por Jesús sobre la roca de Pedro, sino que estén preparados con una fe firme y sólida para el momento en que los cardenales, obispos y sacerdotes, nombrados y aprobados bajo el papado del Papa Francisco y de León XIV, abolirán la Misa en latín VETUS ORDO y modificarán la Misa NOVUS ORDO y las palabras de la Consagración Eucarística, en las que Jesús YA NO ESTARÁ PRESENTE.

Aléjense entonces de esa parroquia o iglesia local con sus consagrados herejes y apóstatas, y busquen, dondequiera que estén —incluso bajo persecución— las Misas y los Sacramentos de los sacerdotes fieles al VERDADERO MAGISTERIO y a la VERDADERA DOCTRINA de siempre de la Iglesia Católica.

Es necesario, es indispensable, para no caer víctimas de la división y la confusión espiritual, rezar cada día el Santo Rosario completo, confiando nuestra vida espiritual a la Santísima Virgen María bajo el título de «Protectora de la Fe».

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Así como Ella ha custodiado la fe y ha mantenido unida a la pequeña manada de creyentes desde la Muerte y Resurrección, la Ascensión de Jesús, hasta la venida del Espíritu Santo y en los momentos de mayor peligro a lo largo de los 2000 años de vida de la Iglesia Católica, así también la Santísima Virgen, Nuestra Madre, protegerá y mantendrá unido al pequeño «Resto Fiel» durante este tiempo de progresiva APOSTASÍA (sinodal) en el que «ROMA» y una multitud «PERDERÁ LA FE».

Una vez más, OREMOS por el Papa León XIV, por los pastores, los consagrados y los laicos de la Iglesia Católica, fieles e infieles, quienes abusan de la Paciencia, la Misericordia y la Justicia Divina, y quienes, con sus inventos e innovaciones, vuelven a flagelar, a coronar de espinas y a hacer que el Señor suba de nuevo en Su Cuerpo Místico: la Iglesia Católica, al Calvario para una nueva Crucifixión, Agonía y Muerte;

Passio

Y a traspasar de nuevo con la espada del dolor el Corazón Inmaculado de María Santísima a los pies de la Cruz.

Passio

No les parezca arrogancia este llamado a la oración en lugar de la crítica, incluso la más franca: los católicos no son ni juzgan como los calvinistas y los protestantes en general, quienes determinan por sí mismos quién se salva y quién se pierde. Los católicos deben orar siempre por la salvación del alma de sus seres queridos, del clero, de los consagrados, del Papa, de los gobernantes, de los enemigos, de los enfermos y de quienes están oprimidos por el mundo o por los demonios. El título, el cargo o la importancia social, la fe sola sin las obras, o las obras sin la fe, no son garantía de salvación eterna. Por lo tanto, recemos por las jerarquías de la Iglesia Católica del siglo XXI: un consagrado, sea bueno o malo, cuando deja este mundo se lleva consigo una gran cantidad de almas, tanto al Cielo como al infierno.

Salva tu alma…