26 de septiembre de 2026 – Mensaje del Cielo a Robert Brasseur, Canadá

Dios Padre: «… Yo Soy la Luz del Mundo: Su Papá, lleno de compasión por cada uno de Sus hijos.
El Amor es un regalo que les doy a cada uno de Mis hijos y lo pongo en su alma al crearla, para que crezca y se convierta en un Fuego ardiente.
¡Ay! El mal ha destruido ese Amor y ha impedido que dé fruto.
Por eso, el alma ha perdido todo lo que había ganado desde que nació. También ha perdido toda credibilidad y se ha convertido en un desierto por culpa del pecado.
Satanás se apoderó de ella mediante la seducción del placer carnal y, sobre todo, del placer mundano.
¿Por qué le dejé al hombre su libertad?
Porque creé al hombre a Mi imagen, para que se transformara en Mi Divinidad. Veía Mi reflejo en Mi Criatura, que estaba libre de todo apego. Pero, ay, el orgullo se impuso en su corazón y la sedujo.
Sin embargo, en Mi amor por ella, le di la oportunidad de redimirse a través de cada uno de Mis Sacramentos. Le abrí las puertas del Cielo con la Muerte de Mi Hijo, y le di a “María” como Madre, para que pudiera confiar en Ella.
Pero a pesar de eso, la posibilidad de [que el alma] se salve es mínima porque rechaza Mi Amor y Mi Divinidad. El rechazo a Mi Amor le impide [a la criatura] conocer la Verdad y así es como ella pierde toda credibilidad. El pecado la ciega y, entonces, se hunde en el abismo.
… Ha llegado el tiempo de la cosecha y la vendimia está lista, pero muchos no están preparados. El grano bueno se separará de la paja y la paja falsa se arrojará al fuego.


Por eso muchos no han creído en Mi Amor.
Vengo a buscar a las almas que se me han mantenido fieles y las voy a transformar en seres de Luz, para que puedan estar a salvo durante la transformación de esta Tierra. … Tengan presente que deseo salvar al mayor número posible de Mis hijos.
Por eso sus oraciones son tan importantes.
Gracias por escucharme.
Les bendigo a ustedes y a todos sus seres queridos.
Sus Papá de Amor».
Fuente: https://robertbrasseur.wixsite.com/jecherchelamour




Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."