5980/81 – Mensajes de Nuestra Señora, Reina de la Paz, transmitidos el 22, 24 de septiembre de 2026

§1
M5980 «Queridos hijos, luchen contra el enemigo de Dios. Su arma de defensa es la Eucaristía.
Busquen fuerzas en la oración sincera, en el Evangelio y en el Santo Rosario.
Quien está con el Señor nunca será derrotado.
Denme sus manos y yo los llevaré ante mi Hijo Jesús.
Abran sus corazones y yo cuidaré de ustedes. Sean hombres y mujeres de sabiduría. Elijan siempre la puerta estrecha y huyan de las novedades del mundo.
Pase lo que pase, no permitan que la llama de la fe se apague dentro de ustedes.
Oren por la Iglesia de mi Jesús. La confusión se extenderá y muchos verán sacudida su fe.
Amen y defiendan siempre la Verdad, aun cuando sean rechazados. Si el mundo los rechaza, mi Jesús los acoge.
Alégrense, pues sus nombres ya están escritos en el Cielo. ¡Ánimo! Yo intercederé ante Mi Jesús por ustedes…».
§2
M5981 «Queridos hijos, no se crucen de brazos. Dios tiene prisa. Lo que tengan que hacer, no lo dejen para mañana.
Yo soy su Madre y he venido del Cielo para llevarlos al Cielo.
Escúchenme: Dediquen parte de su tiempo a la oración y a escuchar el Evangelio de Mi Jesús.
Es en esta vida, y no en otra, donde deben dar testimonio de su fe.
La humanidad está enferma y solo buscando la misericordia de Mi Jesús será sanada.
Arrepiéntanse.
El arrepentimiento es el primer paso que deben dar en la búsqueda de la santidad.
Este es el tiempo de gracia para sus vidas. No lo olviden: el Juez justo les pedirá cuentas de todo lo que hagan en esta vida.
Si desean la salvación, elijan siempre el camino estrecho.
Caminan hacia un futuro doloroso: los justos serán perseguidos y el dolor será grande para los fieles.
Confíen en Jesús, pues solo así podrán alcanzar la victoria.
Este es el mensaje que hoy les transmito en nombre de la Santísima Trinidad.
Gracias por haberme permitido reunirlos aquí una vez más.
Les bendigo en Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Queden en paz».
Fuente: http://www.apelosurgentes.com.br/pt-br/




“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."