6 de mayo de 2026 – Mensaje del Cielo a Christine, Francia

(Lectura: 3 min.)
El Señor: «Sí, hijos, los tiempos que vivirán serán difíciles y dolorosos, serán amargos, pero nadie entra en el Reino sin pasar por la cruz.
Deben aprender a abandonarse a Mi Divina Voluntad. Con su “fiat”, todo será más fácil para ustedes.
En la oración, cada uno de ustedes recibe Mi fuerza y Yo colmo cada una de sus almas con Mi amor, y Mi Espíritu desciende en cada uno para darle fuerza, resistencia y templanza.
Vengan a ensanchar sus corazones con el Fuego de Mi Espíritu. Vengan, tomen el camino del penitente y encontrarán en Mi Corazón la fuerza para superar las pruebas, la resistencia para no hundirse. La alegría de Mi Cielo de Gloria será su alegría y siempre serán vencedores, porque Mi alegría, Mi fuerza permanecerán en ustedes.
No tomen caminos paralelos y no escuchen las voces de quienes quieren someterlos. En el silencio, vengan a ofrecerme cada una de sus vidas y yo llenaré sus espíritus de fuerza.
Aprendan a amar; quien ama no juzga, ve en el silencio el sufrimiento, bebe en Mi Corazón la amargura, el rechazo de los hombres que lo hieren, y se arrodilla en el silencio; sus lágrimas, que riegan Mis atrios, hacen florecer el Cielo de Mi Corazón con flores fragantes y perfumadas.
En Mi Divina Voluntad, vengan, hijos, a tomar fuerzas y, en Mi Voluntad, vivan como hijos de la Luz. Deposito en cada uno de ustedes la fuerza de Mi Espíritu y los transporto a Mis atrios en todos sus momentos de abandono a Mi Divina Voluntad.
Hijos, solo podrán resistir en estos tiempos difíciles que se avecinan mediante el abandono y la obediencia a Mi Divina Voluntad. Tomen el bastón del peregrino y avancen por el camino hacia Mi Cielo; está abierto para ustedes, solo depende de cada uno de ustedes recorrerlo. No teman la subida ni las asperezas del camino; todo camino hacia Mí se allana cuando el hombre se abandona a Mi Divina Voluntad.
Ustedes son Mis hijos, ustedes que Me siguen, que Me buscan, que Me aman. Y a ustedes que Me rechazan, los espero en la encrucijada de los caminos para mostrarles el camino correcto y liberarlos de las mentiras del Mentiroso.
Sin Mí, no pueden hacer nada; se lo repetiré a menudo. Hijos, Yo soy la Vida y la Vida llama a la vida. Todos ustedes son Mis pequeñas vidas de amor a las que vengo a tomar en Mis brazos, bajo Mi manto, para enseñarles a caminar tras Mis pasos y así liberarlos de los mentirosos y las mentiras. Yo soy el Vigilante que despierta y trae la vigilia a sus corazones.
Yo soy Aquel que trae a ustedes la plenitud, para que Mi Voluntad los invada por completo y les traiga la miel que los hará nacer y renacer, y en Mis atrios permanecerán.
Hijos, los espero, los llamo. Cierren sus sentidos a las llamadas del mundo y vengan a mis atrios a participar del Banquete eterno. Los alimentaré con mi fuerza y, por mi Espíritu, serán vivificados, revividos.
Hijos míos a quienes vengo a llamar, a todos llamar, los espero en el camino. Guío sus pasos en los Míos, para que no caigan ni se desvíen y así no sean engañados. El Maligno es engañoso, es el Inquisidor; no lo escuchen, siempre buscará desviarlos para perderlos. Ustedes lo saben, él recurre a la astucia; por eso, sean más astutos que él y tomen el camino del Pastor que Yo soy, pues han llegado los Tiempos.
Vengo a buscar a Mis ovejas y a Mis corderos; separo el rebaño, pongo a un lado a los cabritos y al otro a las ovejas, y me llevo conmigo a Mi Reino a las ovejas, a las ovejas y a los corderos. Tengan cuidado de seguir al rebaño correcto para no ser arrastrados y atrapados por todos los vientos contrarios a Mi Ley.
Vengan a Mí, los espero. Anhelo verlos recorrer el camino hacia Mí y verlos poner sus pasos en los Míos, Yo que los guío y los libero de los malvados y los mentirosos, y que los libero de los espíritus de los estafadores.
Mírenme y vivirán. Acérquenme sus labios y Yo depositaré en sus bocas el Fruto divino de Mi Palabra divina, el Fruto de la Verdad que los hará libres.
Hijos, mediten en Mi Palabra y vivirán; alimenten sus almas y sus espíritus con las Sagradas Escrituras y recibirán en ustedes la Vida en abundancia. Entréguenme sus voluntades propias y el camino de la vida se abrirá ante ustedes, como una corola de flor que se abre al sol de Mi Corazón.
Hijos, los amo y los espero. He preparado un lugar para cada uno. No se dispersen, no se pierdan. Solo hay un camino de Vida. Les repito: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; el que viene a Mí no se perderá, sino que tendrá Vida en abundancia. Entren en la oración y, a lo largo de los días y las noches, caminen por Mi camino de Vida. Yo soy el Portador del Agua viva, Soy el Agua viva, el Perfume divino de sus corazones y el resplandor para sus almas, Soy su Vida.
¡Amen y vencerán! ¡Conviértanse en constructores! En el camino los espero, les traigo el camino, el único Camino, aquel que conduce a los confines del Cielo y que transporta a Sus hijos al Corazón del Padre Eterno.
Tengan fe y vencerán a los demonios. Tengan confianza y caminarán por el camino de la Luz, y la Luz los guiará; en Mi Luz serán acogidos. Pero, hijos, oren, oren en todo momento y nunca se desesperen; la desesperanza no viene del Cielo, es el camino del Mentiroso que siempre busca perder, empantanar, atascar.
Llámenme y yo iré a ustedes; siempre voy hacia quien me llama, aunque no me oiga ni me vea. Estoy presente siempre y sin cesar en quien confía en mí y me implora; en el silencio del corazón lo instruyo, lo conduzco por mi camino de vida, lo guío, lo acompaño y lo alimento con mi amor divino.
Hijos, los amo; ámenme a su vez. El Amor llama al amor y el Amor siempre viene en busca del amor. No hay otro camino que el del amor; todos deben aprender a amar, todos deben aprender a discernir.
Oren, hijos, oren, hijos Míos, y vencerán a los tentadores, a los mentirosos, a los inquisidores, a los fabuladores, a los falsos profetas y a los profetas de desdicha. Escuchen Mi voz, que les lleva socorro y fuerza. En cada uno de ustedes Yo estoy y Yo vivo. Yo soy la Vida, Yo soy el Amor, Yo soy el Divino Crucificado que viene a llevarles Mi camino, Mi voz y Mi llamado al amor. ¡Despierten, despierten! Levanten en alto la antorcha del Amor que Yo soy y vencerán a todos los tentadores y serán liberados y salvados.
Vengo a llevar a Mis ovejas y a Mis corderos en Mis brazos e invito a las ovejas a que vengan a seguir Mis pasos. Pongo a cada uno bajo Mi protección. Hijos, Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; el que viene a Mí no se perderá, sino que Yo lo guiaré siempre por el camino recto y lo libraré de los cabritos, de los impostores y de los mentirosos. ¡Adelántense hacia Mis atrios y vivirán! Vengo a traer júbilo a sus corazones y a depositar sabiduría en sus labios. Un nuevo amanecer se levantará y todos ustedes resucitarán, renacidos en una nueva Morada.
¡Estén alegres y oren, oren, hijos Míos! Oren sin cesar, con su corazón unido al Mío; sus almas serán transfiguradas y sus espíritus llevados por el Espíritu Divino del Padre Eterno».
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El Señor «Hijos Míos, no se desesperen en su espíritu, sino permanezcan unidos a Mi Santísima Voluntad de amor. Vengo en estos tiempos a tomar a los Míos bajo Mi manto y a transportarlos a Mis atrios. Desde Mi Cielo de Gloria, todos recibirán la fuerza, y las olas del mundo no podrán alcanzarlos. Habrá gran confusión y reinará la cacofonía [1]. Los gobernantes estarán perdidos y asustados, pero, en un mismo impulso, buscarán asegurarse el confort».
- Cacofonía 1: efecto desagradable para el oído producido por la yuxtaposición de sonidos discordantes o por la repetición de sílabas iguales, especialmente en el ámbito de la lengua literaria, la poesía, etc.
Cacofonía 2: conjunto desagradable de sonidos o voces que no armonizan entre sí
Cacofonía 3: defecto de la voz que provoca la emisión de sonidos desagradables
Fuente: https://messagesducielachristine.fr/





Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."