(500) – Mensaje del Cielo a la hermana Beghe, Francia

(Lectura: 2 min.)
«Mis queridos hijos,
Acérquense a Mi Corazón. Los abrazo y los estrecho contra Mi Sagrado Corazón, sí, a todos y cada uno de ustedes que me leen con fe y atención.
Europa y el mundo están a punto de entrar en guerra, y no deben temerla si me rezan y confían en Mí. Todo está bajo Mi Divina Providencia, incluso el mal; y la guerra es un gran mal. Los estrecho contra Mi Corazón y los pongo bajo Mi protección. Confíen en Mí y no se sentirán desorientados ni decepcionados.
Soy el Rey del universo, del mundo creado, de los continentes, de los mares y de los países. Todo me pertenece a pesar del demonio que se ha apoderado de la creación que Yo salvé, que le he quitado, pero donde él sigue siendo malévolo, sí, muy malévolo. Se regocija con las artimañas que incita a ciertos dirigentes a cometer; Yo lo permito, con tristeza, es cierto, pero lo permito en Mi Omnipotencia y bajo Mi Autoridad.
Cuando llegue el momento en que intervenga, pues sí, intervendré, quedarán tan maravillados, tan aliviados y tan agradecidos que su corazón y su alma saltarán de alegría ante las maravillas de la obra de su Dios.
Pero antes, es necesario que se haga justicia, que los malvados sean castigados y erradicados de la faz de la tierra, y en ese castigo, muchos de los buenos, un gran número de Mis hijos, serán las víctimas a través de las cuales se ofrecerá el sacrificio a Dios en expiación de la tristeza y de los numerosos pecados actuales.
Hijos míos, tengan confianza, ustedes son Mis protegidos y, pase lo que pase o les suceda, están bajo Mi protección, tal como he protegido a todos Mis Mártires de todos los tiempos, porque ninguno se ha perdido; todos han entrado al Cielo en gran triunfo y ante la admiración de todos los Ángeles, de todos los elegidos e incluso de Dios. Los amo; les daré la fuerza, el equilibrio y la certeza del Amor divino para que, pase lo que pase, tengan seguridad en Mí, sean confiados y perseverantes.
Hijos Míos, la llegada de una guerra es una noción extraña, porque los recuerdos de tal desorden no están en sus memorias personales; pero con Mi ayuda y Mi presencia, no temerán. Ámenme, ofrézcanme cada día, cada hora, cada momento, y tiendan la mano a su prójimo cuando lo necesite.
La guerra es siempre una injusticia, es siempre brutal, desmesurada; por lo tanto, no se sorprendan de nada. Todo puede suceder, pero no teman. Estoy junto a ustedes; pondré seguridad en su alma, bondad en su corazón y serenidad en su espíritu. Los amo; sé todo lo que está sucediendo; no soy una víctima porque Mi Voluntad siempre obra, y ustedes tampoco; nunca se consideren víctimas. Si algo les suceda, será en unión con la Cruz de Jesucristo, quien la tomó voluntariamente y les propone hacer lo mismo: lo que no puedan evitar, acéptelo voluntariamente y serán amados por Dios.
Que la paz esté con ustedes y crean en Mi Divina Providencia, en Mi Amor y en Mi gran Recompensa en el Cielo. Que la paz esté con ustedes y con los suyos.
Los bendigo, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (+) Así sea.
Su Señor y su Dios».
Fuente: https://srbeghe.blog/





Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."