¡Conviértanse, es urgente! “Yo no me canso mientras yo tenga vida, mientras Cristo me tenga con vida, voy a gritar, a gritar siempre: ¡Hermanos conviértanse! ¡Hermanos por favor conviértanse, es urgente! ¡No pierdan tiempo, es urgente! ¿Por qué? Porque muchos esperan grandes acontecimientos poco a poco. ¡No! ¡Los grandes acontecimientos se van a dar en pocos días! ¡Todos! Y vendrá el Aviso! [...] Confiemos en la palabra de Cristo, y pedimos el discernimiento al Espíritu Santo para no tomar decisiones equivocadas" –Luz de María.****
5 de enero del 2026 – Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo a Luz de María

(Lectura: 2 min.)
«Amados hijos Míos, reciban Mi Bendición.
Los amo, los protejo, si Me lo permiten…
Acérquense a Mi Voluntad y permítanse transformarse.
Vivan cada momento como en el Cielo por adelantado, obrando y actuando cuanto les acontece con sentimientos y sabiduría diferente a como lo viven quienes no desean adentrarse en Mi Voluntad.
Se adentran en el cumplimiento de fuertes y grandes Profecías conocidas por todos.
Oren sin cansarse, suplicando que Nuestra Voluntad Divina sea todo en todos y así cada uno llegue a ser luz para cada hermano.
Súmense a los hijos de la Luz y unidos venzan las tinieblas que cubren a la humanidad en este momento, llevándoles a obrar y actuar bajo el dominio del Demonio. Sin temores sean firmes en la fe, no sean tibios, sino hijos Míos guiados por la Luz Divina que guía a Mis fieles.
Mis hijos despiertan y la tibieza queda atrás. Unos a otros se ministran. Soy fiel a Mi pueblo, no les abandono.
Han olvidado que Yo Soy Dios y han aceptado las insidias del mal hasta que padezcan la opresión del Anticristo, por ello les llamo a mirarse por dentro para que se arrepientan ¡ya!
¿Son fieles a Mí?
Oren hijos Míos, oren, el agua de los mares se adentra en la tierra de improviso.
Oren hijos Míos, oren, la tierra continúa estremeciéndose fuerte.
Oren hijos Míos, oren, Perú se estremece.
Oren hijos Míos, la guerra avanza, las Antillas arderán.
Amados hijos Míos, en [la Tierra del Águila] el terrorismo [1] asoma con rapidez causando incertidumbre. Oriente Medio es centro de convulsión nuevamente, mientras la economía mundial [2] se tambalea.
Prepárense para la oscuridad espiritual o para la luz espiritual, cada uno lo decide por libre albedrío. Quienes busquen Mi Luz Divina la encontrarán y sabrán que Yo soy fiel a Mis hijos.
Es momento de la cosecha y verán los frutos de los sacrificios si son fieles y amantes de Mi Santísima Madre.
Con el Rosario en la mano, las oraciones darán fruto en aquellos que hasta ahora se han negado a seguirme.

El Rosario es un imán espiritual que todos Mis hijos deben orar con fe y gran respeto [3].
Mi amado San Miguel Arcángel les protege, les amo hijos, les bendigo.
Su Rey y Señor Jesucristo».
Ave Maria Purissima,
concepita senza peccato
Ave Maria Purissima,
concepita senza peccato
Ave Maria Purissima,
concepita senza peccato
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Comentario de Luz de María

«Hermanos, Nuestro Rey y Señor Jesucristo nos da nuevas lecciones de carácter espiritual. ¡Cuán importante es adentrarse en uno mismo, mirarse y decidirse a corregir cuanto debe corregir con prontitud! Nos llama nuevamente a la unidad, a la fraternidad, a orar unos por otros para que la fuerza de la oración nos auxilie para decidirse y cambiar.
Nuestro Señor nos dice: “les llamo a mirarse por dentro para que se arrepientan ¡ya!” así con la rapidez del ¡ya!, en este momento, no en otro y nos pregunta: “¿Son fieles a Mí?”, cada uno tiene la respuesta personal.
¿Será que las pruebas están sobre la humanidad?
Hermanos, también Nuestro Rey nos explica que las oraciones dan fruto y en este momento veremos frutos de las oraciones que hemos hecho por nuestros familiares o hermanos cercanos, por eso no debemos dejar las oraciones para mañana si las debemos realizar hoy.
El Santo Rosario es una oración profunda que nos eleva espiritualmente, porque nos une a la Historia de la Salvación. El Santo Rosario no es una repetición de oraciones, podemos ver que es una oración sencilla, pero nos mantiene cerca de Cristo y de Su Madre Santísima. Durante el Santo Rosario elevamos la mente, la conciencia y la razón al unirnos y recorrer la vida de Nuestra Madre y la de Nuestro Rey y Señor Jesucristo. Somos advertidos de una forma que solo Cristo sabe hacerlo, siento que hasta poética para exhortarnos a actuar ya y salvar el alma.
Hermanos, los eventos continúan y nos encontramos en un momento muy fuerte que algunos no miran, pero que marca el momento del cambio. Amén».
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Fuente: Revelaciones Marianas





Dios Padre: «



“Si supierais cómo resplandecéis después de acercaros debidamente al Sacramento de la Confesión. (Jesús) está en el Confesionario y escucha cada palabra, ve en cada rincón de vuestro corazón y está deseoso de otorgar las gracias inherentes a Su Perdón.
“¡Os pido Mis hijos predilectos que paréis esta abominación! ¡No más ministros extraordinarios de la Eucaristía! ¡No más comuniones distribuidas por laicos, ni más comuniones en la mano!”




"Me coloco en la presencia de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y por el poder de la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, rompo, desbarato, pisoteo, aniquilo e invalido y cancelo de mi ser físico, síquico, biológico y espiritual, toda maldición que haya sido puesta sobre mí, sobre mi familia y árbol genealógico, por cualquier persona, familiar o antepasado por medio del ocultismo o espiritismo. Por el poder de la Sangre Preciosa de Nuestro Señor Jesucristo y por la intercesión de la Santísima Virgen María, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael, rompo e invalido toda maldición, cualquiera que sea su naturaleza en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén (Repetir 3 veces la oración)"
"Oh Jesús de la Divina Misericordia, escucha mis súplicas hacia Ti, pues estoy aquí para hacer tu voluntad."
"Oh Glorioso Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús y Esposo Humilde y Casto de María; poderoso intercesor de las almas y guardián Fiel de la Iglesia; acudimos a vos, amado Padre, para que te dignes ampáranos y socorrednos en la lucha espiritual contra los enemigos de nuestra alma. Ven en nuestro auxilio y por tu humildad y pureza, líbranos de todo mal. San José terror de los demonios, venid en mi auxilio (3 veces)."
"San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén"
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el Cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo; tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma al espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
"Oh, Corazones de Jesús y de María; me consagro, consagro mi familia y al mundo entero, a vuestros Amantísimos Corazones. Atended a la súplica que os hago y aceptad nuestros corazones en los Vuestros, para que seamos librados y protegidos nosotros y el mundo entero de toda maldad y de todo pecado. Que la protección de vuestros Dos Corazones, sean refugio, fortaleza y amparo, en las luchas espirituales de cada día. Que el poder de vuestros Dos Corazones, irradie al mundo para que sea protegido de la maldad y el pecado. Nos consagramos voluntariamente y consagramos a la humanidad entera avuestros Corazones; seguros y confiados por vuestra Gran Misericordia, de obtener la victoria sobre las fuerzas del mal en este mundo, y la Gloria Eterna en el Reino de Dios. Amén."