(12) Meditación sobre la conducta de Pedros y de Judas

Demasiados creen que Judas cometió una cosa de poca importancia. En verdad os digo que si el Infierno no hubiera existido habría sido creado para Judas, incluso más horrendo y eterno

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(CEV) "El Evangelio como me ha sido revelado", Vol. X, p. 39

Maria Valtorta: Veo a Judas. Está solo.

 The Passion of the Christ[...] Ahora está a merced de un contraste de pensamientos. Efectivamente, parece una fiera furiosa acosada por una jauría de mastines. Un leve soplo del viento entre las frondas, o el rumor de alguna cosa en las calles, el hilo de agua de una fuentecilla, le hacen sobresaltarse y volverse con sospecha y terror como si se sintiera alcanzado por un verdugo.

[…] Con este paso suyo de demente va hacia el interior de la ciudad. [...] Corriendo así, con los ojos cerrados, va a chocar contra un perro callejero [...] (el primer perro que veo desde que tengo las visiones), un perro grande, gris, hirsuto, que se aparta gruñendo, preparado para lanzarse contra este que le molesta. Judas abre los ojos y ve las dos pupilas fosforescentes que le miran fijamente, y ve los blancos colmillos descubiertos, que tienen apariencia de risa diabólica. Pega un grito de terror. El perro, tomándolo quizás por un grito de amenaza, arremete contra Judas. Los dos ruedan entre el polvo: Judas debajo, paralizado por el miedo; el perro encima. Cuando el animal deja a su presa, juzgada quizá indigna de una lucha, Judas sangra a causa de dos o tres mordiscos, y su manto presenta algunos, grandes desgarrones.

Un mordisco le ha clavado los dientes justamente en la mejilla, en el sitio exacto donde él besó a Jesús. La mejilla sangra, y la sangre ensucia el cuello de la túnica amarillenta de Judas: empapando el cordón rojo que cierra su túnica por el cuello y haciéndole más rojo aún, es como si le pusiera un collar de sangre. Judas se lleva la mano a la mejilla y mira al perro, que se ha separado pero está aguaitándole bajo el entrante de una puerta, susurra: «¡Belcebú!» y lanzando un nuevo grito huye, seguido durante un tiempo por el perro. Huye hasta el puentecillo de cerca del Getsemaní. Ahí, o porque esté cansado de seguirle, o porque tenga hidrofobia y el agua le aleje, el perro deja a su presa y se vuelve gruñendo. Judas, que se había metido en el torrente para coger piedras y lanzárselas al perro, cuando ve que se aleja, mira a su alrededor, se ve con el agua hasta mitad de las pantorrillas. Sin preocuparse de la túnica, cada vez más mojada, se agacha hacia el agua y bebe como padeciendo ardor febril, y se lava la mejilla que sangra y debe dolerle.

(CEV) "El Evangelio como me ha sido revelado", Vol. X, p. 32

 La Pasión de CristoDice Jesús: «Horrenda, pero no inútil. Demasiados creen que Judas cometió una cosa de poca importancia. Es más, algunos llegan a catalogarle de benemérito, pues dicen- sin él la Redención no se habría producido, y, por tanto, está justificado ante Dios.

En verdad os digo que si el Infierno no hubiera existido -con una existencia perfecta en cuanto a los tormentos- habría sido creado para Judas, incluso más horrendo y eterno. Porque de todos los pecadores y réprobos él es el mayor réprobo y pecador; y para él no habrá, por los siglos de los siglos, mitigación en la condena. El remordimiento habría podido incluso salvarle, si hubiera hecho del remordimiento un arrepentimiento.

Pero no quiso arrepentirse, sino que al primer delito de traición -del que todavía la gran misericordia que es mi amorosa debilidad podía compadecerse- unió blasfemias, resistencias a las voces de la Gracia que todavía querían hablarle a través de los recuerdos, de los sentimientos de terror, a través de mi Sangre y mi manto, a través de mi mirada, a través de los restos de la Eucaristía instituida, a través de las palabras de mi Madre. Opuso resistencia a todo.

Quiso resistir, de la misma manera que había querido traicionar y quiso maldecir y quiso suicidarse. Lo que cuenta en las cosas es la voluntad, tanto en el bien como en el mal. Cuando uno cae sin voluntad de caer, Yo perdono. Fíjate en Pedro. Negó. ¿Por qué? Ni siquiera él lo sabía exactamente.

¿Era cobarde Pedro? No. Mi Pedro no era cobarde. Contra la turba y los guardias del Templo había tenido el valor de herir a Malco para defenderme, y se expuso a que le mataran por esto. Luego huyó, sin tener la voluntad de hacerlo; luego negó, sin tener la voluntad de hacerlo. Bien supo después permanecer y caminar por el sangriento camino de la Cruz, por mi Camino, hasta llegar a la muerte de cruz. Bien supo después dar testimonio de mí, hasta el punto de que le mataron por su fe intrépida. Yo defiendo a mi Pedro. Aquello fue el último vahído de su humanidad.

Pero en aquel momento no estaba presente la voluntad espiritual: ofuscada por el peso de la humanidad, dormía; cuando se despertó, no quiso permanecer en el pecado y quiso ser perfecta. Yo le perdoné en seguida. Judas no quiso. Dices que parecía loco e hidrófobo. Lo estaba, de rabia satánica. Su terror al ver al perro, animal raro especialmente en Jerusalén, le vino de que desde tiempo inmemorial se atribuía a Satanás esa forma de aparecerse a los mortales.

En los libros de magia se dice incluso ahora que una de las formas preferidas por Satanás para aparecerse es la de un perro misterioso o la de un gato o de un macho cabrío. Judas, ya a merced del terror nacido por causa de su delito, convencido de ser de Satanás por su delito, vio a Satanás en aquel animal callejero.

El culpable ve en todo sombras de miedo. Las crea la conciencia. Y luego Satanás azuza estas sombras que todavía podrían dar el arrepentimiento a un corazón y hace de ellas espectros horrendos que llevan a la desesperación. Y la desesperación lleva al último delito, al suicidio.¿De qué sirve arrojar el precio de la traición, si este despojo es sólo el fruto de la ira y no está corroborado por una recta voluntad de arrepentimiento?

En este último caso, despojarse de los frutos del mal se hace meritorio. Pero así, como lo hizo él, no. Sacrificio inútil. Pero [Judas] no quiso. Meditad sobre el poder de la voluntad, de la cual sois árbitros absolutos. Por ella podéis recibir el Cielo o el Infierno. Meditad sobre lo que quiere decir persistir en la culpa.

 

 

 

Maria Valtorta:
El Evangelio como me ha sido revelado

Maria Valtorta: The Poem of The Man-God

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 Livio FanzagaEvaluación de la Obra de María Valtorta por el padre Livio Fanzaga, sacerdote católico (Radio Maria):
"Así que yo diría eso, queridos amigos, porque he leído "El Evangelio como me ha sido revelado", tres veces, 10 volúmenes (CEV), y luego soy capaz de evaluar en toda su complejidad y su valor, me dan ganas de decir, queridos amigos, yo no conozco a ningún comentario sobre el Evangelio más ortodoxo, más edificante, más estimulante que esto, y me gustaría, queridos amigos, que todos ustedes aceptaría la invitación de la Virgen María para leer estos libros, porque todo es verdad (y no contienen errores contra la fe y la moral de la Iglesia Católica ...). A continuación, lea estos libros, mis queridos amigos, porque sin duda ganaras grandes beneficios para sus almas. No es difícil conseguirlos, y no cuestan mucho, 10 libros que pueden ser para usted un alimento espiritual indispensable "

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