Períodos en la vida de la Iglesia

Sólo os digo que de un clero demasiado cultivador del racionalismo y demasiado al servicio del poder político sólo puede fatalmente venir un periodo muy oscuro para la Iglesia.

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(CEV) "Los Quadernos 1943", p. 545

 La Pasión de CristoJesus dice: ""(Zacarías 12-13-14.) «Mi Iglesia ha conocido ya periodos de oscurantismo debidos a un complejo de distintas cosas.

No se debe olvidar que si bien la Iglesia, tomada como ente, es obra perfecta como su Fundador, tomada como conjunto de hombres presenta los fallos propios de lo que viene de los hombres.

Cuando la Iglesia -y por tal aludo ahora a la reunión de sus altos dignatarios- actuó según los dictámenes de mi Ley y de mi Evangelio, la Iglesia conoció tiempos brillantes de esplendor.

Pero ¡ay cuando, anteponiendo los intereses de la Tierra a los del Cielo, se contaminó a Sí misma con pasiones humanas!

Tres veces ¡ay! cuando adoró a la Bestia de la que habla Juan, o sea la Potencia política, y se dejó dominar. Entonces, necesariamente, la luz se oscureció en crepúsculos más o menos profundos, o por defecto propio de los Jefes elevados a ese trono por artimañas humanas, o por debilidad de los mismos contra las presiones humanas.

Estos son los tiempos en los que están los "pastores inútiles" de los que ya he hablado', consecuencia, en el fondo, de los errores de todos. Porque si los cristianos fueran como deben ser, tanto poderosos como humildes, no habría abusos ni intromisiones, y no sería provocado el castigo de Dios que retira su luz a quienes la han rechazado.

En los siglos pasados, han venido de estos errores los antipapas y los cismas, lo cuales, tanto los unos como los otros, han dividido las conciencias en dos campos opuestos provocando destrozos de almas incalculables.

En los siglos futuros, estos mismos errores sabrán provocar el Error, esto es, la Abominación en la casa de Dios, signo precursor del fin del mundo.

¿En qué consistirá? ¿Cuando sucederá?

No tenéis necesidad de saberlo. Sólo os digo que de un clero demasiado cultivador del racionalismo y demasiado al servicio del poder político sólo puede fatalmente venir un periodo muy oscuro para la Iglesia. Pero no temáis.

La profecía de Zacarías se solda, como un anillo con otro, con la de Juan.

Tras este periodo de doloroso esfuerzo en el que, perseguida por fuerzas infernales, la Iglesia, como la mística Mujer de la que habla Juan, tras haber huido para salvarse refugiándose en los mejores y perdiendo en la mística (digo mística) fuga los miembros indignos, alumbrará a los santos destinados a conducirla en la hora que precede a los últimos tiempos.

Los que deban reunir a las estirpes alrededor de la Cruz para preparar la asamblea de Cristo, tendrán mano de padre y de rey. Ni siquiera una estirpe faltará a la llamada, con sus mejores hijos.

Entonces vendré Yo, y pondré todo mi poder en defensa contra todas las insidias y las astucias, los atentados y los delitos de Satanás hacia mi terrena Jerusalén -la Iglesia militante-. Esparciré mi espíritu sobre todos los redimidos de la tierra.

Y también los que ahora sufren, espiando las culpas de los padres, y no saben encontrar salvación porque no osan dirigirse a Mí, encontrarán la paz porque, golpeándose el pecho, invocarán -de una manera muy distinta a la de sus padres- sobre ellos la Sangre ya derramada, y que gotea inagotable de los miembros que sus padres han traspasado. Yo estaré como una fuente en medio de mi rebaño ya rehecho, y lavaré en Mí todas las fealdades pasadas que el arrepentimiento ya habrá empezado a borrar.

Entonces, Rey de Justicia y Sabiduría, dispersaré los ídolos de las falsas doctrinas, purificaré la Tierra de los falsos profetas que a tantos errores os han arrastrado.

Me pondré Yo en lugar de todos los doctores, de todos los profetas, más o menos santos y más o menos malvados, porque el último adoctrinamiento debe ser limpio de imperfección, debiendo preparar para el Juicio final a quienes no tengan tiempo de purgación siendo convocados sin demora a la tremenda reseña.

Cristo Redentor, cuya meta es redimiros y que no deja de intentar nada para lograrlo, y ya está iniciando y acelerando su segundo adoctrinamiento para contrabatir con voz de verdad las herejías culturales, sociales y espirituales, surgidas por doquier, hablará con los signos de su Tormento. De mis Llagas, heridas que han matado al Hijo de Dios pero que curan a los hijos del hombre, saldrán ríos de luz y de gracia.

Estos rubíes vivos de mis llagas serán espada para los impenitentes, los obstinados, los vendidos a Satanás, y serán caricia para los "pequeños" que me aman como padre amoroso. Esta caricia de Cristo descenderá sobre su debilidad para fortificarles, y mi mano les acompañará hacia la prueba que sólo resiste quien me ama con amor verdadero.

Una tercera parte. Pero ésta será digna de poseer la Ciudad del Cielo, el Reino de Dios. Entonces vendré, no ya como Maestro sino como Rey, a tomar posesión de mi Iglesia militante, ya hecha Una y Universal como la hizo mi Voluntad. Habrá cesado para ella su afán secular.

Vencido para siempre el Enemigo. Limpiada la Tierra por los ríos de la Gracia descendida por última vez sobre ella para hacerla como era en el principio, cuando el Pecado no había corrompido este altar planetario destinado a cantar con los demás alabanzas a Dios, y por la culpa del hombre convertido en base del patíbulo de su Señor hecho Carne para salvar la Tierra.

Vencidos todos los seductores, todos los perseguidores que con ritmo apremiante han turbado a mi esposa, la Iglesia, Ella conocerá la tranquilidad y la gloria.

Subiremos juntos para una ultima ascensión, mis santos y Yo, a tomar posesión de la Ciudad sin contaminación, donde está preparado mi trono y donde todo será nuevo y sin dolor. Inmersos en mi Luz reinaréis conmigo por los siglos de los siglos.

Esto obtiene para vosotros Aquel que se ha encarnado por vosotros en el seno de María y ha nacido en Belén de Judá para morir en el Gólgota».

 

 

 

Maria Valtorta:
Los cuadernos. 1943; 1944; 1945

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