No forniquéis

El cuerpo humano es un magnifico templo que encierra en si un altar. En ese altar debería estar Dios. Mas Dios no está donde hay corrupción

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(CEV) "El Evangelio como me ha sido revelado" Vol. II, p. 265

 Jesus Our TeacherJesús dice: "No forniquéis".

No dirijáis a vuestro alrededor la mirada tratando de leer en el rostro de uno la palabra: "lujurioso".

Tened recíproca caridad. ¿Os gustaría que uno la leyera en vosotros?

No. Pues entonces no queráis leerla en el ojo turbado de quien está a vuestro lado; en su frente que se avergüenza ý se inclina hacia el suelo. Además...

"¡Oh!, decidme, especialmente vosotros, hombres. ¿Quién de entre vosotros no ha hincado nunca los dientes en el pan de ceniza y estiércol de la satisfacción sexual?

¿Acaso es lujuria sólo la que os lleva a estar durante una hora entre brazos meretricios?

¿No es, acaso, lujuria, también, la profanación del connubio con la esposa al eludir las consecuencias de éste, que queda reducido, por tanto; a una reciproca satisfacción del sentido, a un vicio legalizado?

Matrimonio quiere decir procreación, y el acto quiere decir y debe ser fecundación. Sin ello es inmoralidad. No se debe del tálamo hacer un lupanar; y en lupanar se transforma si se ensucia de libídine y no se consagra con maternidades.

La tierra no rechaza la semilla, la acoge y de ella forma una planta.

La semilla no huye de la gleba una vez depositada; por el contrario, en seguida echa raíz y se agarra para crecer y dar una espiga: la criatura vegetal nacida del connubio entre gleba y semilla.

El hombre es la semilla, la mujer es la tierra, la espiga es el hijo.

Negarse a producir la espiga y desaprovechar la fuerza para vicio es culpa. Es meretricio cometido en el lecho nupcial, pero en nada distinto del otro; es más, agravado por la desobediencia al mandamiento que dice: "Sed una sola carne y multiplicaos en los hijos".

Por tanto, ved, mujeres voluntariamente estériles, esposas legales y honestas (no a los ojos de Dios, sino del mundo), cómo, a pesar de ello, vosotras podéis ser prostitutas y fornicar igual, aunque seáis .sólo de vuestro marido, porque no vais hacia la maternidad, sino al placer, demasiado y demasiado frecuentemente.

¿Y no os paráis a pensar que el placer es un tóxico que, aspirado -por una boca, cualquiera que fuere, contagia, produce quemazón, cual fuego que, creyendo consumirse, traspasa, devorador, cada vez más insaciable, los límites del hogar, dejando acre sabor de ceniza bajo la lengua y desagrado y náusea y desprecio de si y del compañero de placer?

Porque cuando la conciencia se despierta -y lo hace entre dos momentos febriles- no puede dejar de nacer este desprecio de si, rebajados como quedan uno y otro a un nivel incluso inferior al de los animales.

"No forniquéis", está escrito.

Es fornicación gran parte de las acciones carnales del hombre - ni siquiera toco la cuestión de esas uniones inconcebibles, que son como una pesadilla y que el Levítico condena con estas palabras: "Hombre, no te acercarás al hombre como si fuera una mujer"; y también: "No te unirás a bestia alguna para no contaminarte con ella.

Y así hará la mujer, y no se unirá a ninguna bestia, porque es infamia" -. Bien... he hecho alusión, al deber de los esposos respecto al matrimonio - el cual deja de ser santo cuando, por malicia, viene a ser infecundo - y ahora voy a hablar de la fornicación en sentido propio entre hombre y mujer, por reciproco vicio o por obtener dinero o regalos.

El cuerpo humano es un magnifico templo que encierra en sí un altar. En ese altar debería estar Dios. Mas Dios no está donde hay corrupción. Por tanto, el cuerpo del impuro tiene su altar desconsagrado y sin Dios. Como quien se revuelca, ebrio, en el lodo y en el vómito de la propia ebriedad, el hombre, en la bestialidad de la fornicación, se rebaja a sí mismo, viniendo a ser menos que un gusano o que el animal más inmundo.

Decidme - si entre vosotros hay alguno que se haya depravado a si mismo hasta el punto de comerciar con su cuerpo como se hace con cereales o animales - ¿qué beneficio os ha reportado?

Poneos, poneos vuestro corazón en la mano, observadlo, preguntadle, escuchadlo, ved sus heridas, sus estremecimientos de dolor, y luego decidme, respondedme: ¿tan dulce era ese fruto, que compensara este dolor de un corazón nacido puro, forzado por vosotros a vivir en un cuerpo impuro, a latir para dar vida y calor a la lujuria, a irse consumiendo en el vicio?

Decidme: ¿Sois tan depravadas que no lloráis secretamente sintiendo una voz de niño que llama: "mamá", y pensando en vuestra madre - ¡oh mujeres de placer que habéis huido de casa, y os han echado de ella para que el fruto- empodrecido no destruyera con el exudado de su putridez a los demás hermanos! -, pensando en vuestra madre, muerta quizás por el dolor detener que decirse a si misma: "He dado a luz a una persona que ha sido motivo de oprobio'?

¿Pero es que no sentís que se os parte el corazón. Cuando veis a un anciano. Cuyas canas le dan un porte solemne, al pensar que sobre las de vuestro padre habéis derramado el deshonor, como barro tomado a manos llenas, y junto con el deshonor el menosprecio de su tierra natal?

¿Pero es que no sentís que se os retuercen las entrañas de doliente añoranza al ver la felicidad de una esposa o la inocencia de una virgen, teniendo que decir: "Yo he renunciado a todo esto, y nunca más volveré a poseerlo'?

¿Pero es que no sentís como si la vergüenza os arrancara la piel de la cara, al ver la mirada, voraz o llena de desprecio, de los hombres?

¿Pero es que no sentís vuestra miseria cuando tenéis sed de un beso de niño y ya no os atrevéis a decir: "Dámelo", porque habéis matado vidas en su comienzo, vidas que habéis rechazado como peso fastidioso e inútil carga, vidas arrancadas del- mismo árbol que las había concebido, arrojadas para estiércol, vidas que ahora os gritan: "¡Asesinas!"?

¿Pero es que no teméis, sobre todo; al Juez que os ha creado y que os espera para preguntaros y deciros: "¿Que has hecho de ti misma? ¿Para eso, acaso, te di la vida? Pululante nido de gusanos, ¿cómo te atreves a estar en mi presencia? Tuviste todo lo que para ti era dios: el placer. Ve al lugar de maldición sin término [...]

¡Oh! ¡Padre! ¡Padre! ¡[...] Yo me he encarnado y he dejado el Cielo para ser [...] Redentor [...] de muchas almas [...]!

¿Por qué debo no recoger a esta oveja que va descarriada, y llevarla al redil, limpiarla, unirla al rebaño, sacarla a pastar, y darle un amor que sea perfecto como sólo el mío lo puede ser, tan distinto de los que .tuvieron hasta ahora para ella nombré de amor y no eran sino odio; tan piadoso, completo, delicado, que ella ya no llore por el tiempo pasado, o lo haga sólo para decir: "Demasiados días he perdido lejos de ti, eterna Belleza.

¿Quien me restituirá el tiempo perdido? ¿Cómo gustar en lo poco que me queda cuánto habría gustado si hubiera sido siempre pura? A pesar de ello, no llores, alma pisoteada por toda la libídine del mundo.

Escucha: eres un trapo asquerosamente sucio, pero puedes. Volver a ser una flor; eres un estercolero, pero puedes ser en jardín; eres un animal inmundo, pero puedes volver á ser un ángel.

Un día lo fuiste; danzabas en los prados floridos, rosa entre las rosas, fresca como ellas, y despedías fragancia de virginidad; cantabas, serena, tus canciones de niña, y luego corrías a donde tu madre, á donde tu padre, y les decías: "Vosotros sois mis amores".

Y el invisible guardián que tienen todas las criaturas al lado sonreía ante tu alma blanca-azul...

¿Y luego?

¿Por que?

¿Por que te has arrancado esas alas de pequeño inocente?

¿Por que has pisoteado un corazón de padre y de madre para correr hacia otros corazones inciertos?

¿Por que has consignado tu voz pura á embusteras frases de pasión? ¿Por que has quebrado el talló de la rosa y te has profanado á ti misma?

Arrepiéntete [...]. El arrepentimiento renueva. El arrepentimiento purifica. El arrepentimiento sublima.

¿El hombre no te puede perdonar?

¿Ni siquiera tu padre podría ya hacerlo?

Bueno, pues Dios puede, porque la bondad de Dios no es comparable a la bondad humana y su misericordia es infinitamente más grande que la humana miseria. Hónrate a ti misma haciendo, con una vida honesta, digna de honor... a tu alma.

Justifícate ante Dios no volviendo a pecar contra tu alma. Hazte un nombre nuevo ante Dios. Eso es lo que tiene valor.

¿Eres vicio? Se honestidad, se sacrificio, se la mártir de tu arrepentimiento. Bien supiste martirizar tu corazón para hacer gozar a la carne, sabe ahora martirizar la carne para darle á tu corazón una eterna paz.

Ve. Marchad todos, cada uno con su peso y con su pensamiento, y meditad. Dios espera á todos y no rechaza á ninguno que se arrepienta. ¡Que el Señor os de su luz para conocer vuestra alma! ¡Adios!"

 

 

 

Maria Valtorta:
El Evangelio como me ha sido revelado

Maria Valtorta: The Poem of The Man-God

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 Livio FanzagaEvaluación de la Obra de María Valtorta por el padre Livio Fanzaga, sacerdote católico (Radio Maria):
"Así que yo diría eso, queridos amigos, porque he leído "El Evangelio como me ha sido revelado", tres veces, 10 volúmenes (CEV), y luego soy capaz de evaluar en toda su complejidad y su valor, me dan ganas de decir, queridos amigos, yo no conozco a ningún comentario sobre el Evangelio más ortodoxo, más edificante, más estimulante que esto, y me gustaría, queridos amigos, que todos ustedes aceptaría la invitación de la Virgen María para leer estos libros, porque todo es verdad (y no contienen errores contra la fe y la moral de la Iglesia Católica ...). A continuación, lea estos libros, mis queridos amigos, porque sin duda ganaras grandes beneficios para sus almas. No es difícil conseguirlos, y no cuestan mucho, 10 libros que pueden ser para usted un alimento espiritual indispensable "

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