Meditación sobre la conducta de Pilato

Pilato no puede entender qué reino es este reino mío. Y no pide - y esto es doloroso- que Yo se lo explique. Ante mi invitación a que conozca la Verdad, él, el indomable pagano, responde: "¿Qué es la verdad?"

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(CEV) "El Evangelio como me ha sido revelado", Vol. X, p. 26

 The Passion of the Christ«Quiero ofrecer a tu meditación el punto que se refiere a mis encuentros con Pilato. Juan -que, habiendo estado casi siempre presente, o por lo menos muy cercano, es el testigo y narrador más exacto- refiere cómo, una vez que salí de la casa de Caifás, fui conducido al Fretorio. Y especifica "por la mañana temprano".

También especifica Juan que "ellos (los judíos) no entraron para no contaminarse y poder comer la Pascua". Hipócritas como siempre, veían peligro de contaminarse en pisar el polvo de la casa de un gentil, pero no encontraban que fuera pecado matar a un Inocente; y con el corazón satisfecho con el delito cumplido, pudieron saborear aún mejor la Pascua.

Tienen también ahora muchos seguidores. Todos los que por dentro actúan mal y por fuera profesan respeto a la religión y amor a Dios son semejantes a ellos. ¡Fórmulas, fórmulas y no religión verdadera! Me producen repugnancia y desdén. [...] Nada más fácil, cuando las muchedumbres están pervertidas y los jefes demoniados, que acusar a un inocente, para apagar la sed de crueldad y de usurpación y quitar de en medio a quien representa un obstáculo y un juicio. Hemos vuelto a los tiempos de entonces.

El mundo, cada cierto tiempo, después de una incubación de ideas perversas, estalla con estas manifestaciones de perversión. Como una inmensa gestante, la multitud, después de haber nutrido en su seno con doctrinas de fiera a su monstruo, lo pare para que devore. Para que devore, primero, a los mejores; luego, a ella misma. Pilato entra de nuevo en el Pretorio y me dice que me acerque. Me hace preguntas. [...]

Quiere, pues, saber si Yo soy rey. Movido por su irónico escepticismo pagano, quiere reírse un poco de esa forma de regalidad que monta un asno, que tiene como cortesanos a niños descalzos y a mujeres sonrientes, a hombres del pueblo; de esta forma de regalidad que desde hace tres años predica el desapego por las riquezas y el poder, y que no habla de otras conquistas sino de las de espíritu y alma. ¿Qué es el alma para un pagano? Ni siquiera sus dioses tienen un alma. ¿Podrá tenerla el hombre? Ahora también este rey sin corona, sin palacio, sin corte, sin soldados, le repite que su reino no es de este mundo. Tan verdadero es eso, que ningún ministro se levanta en defensa de su rey, ningún soldado interviene para arrancarlo de las manos de sus enemigos Pilato, sentado en su sitial, me escudriña porque para él soy un enigma. [...]

Pilato no puede entender qué reino es este reino mío. Y no pide - y esto es doloroso- que Yo se lo explique. Ante mi invitación a que conozca la Verdad, él, el indomable pagano, responde: "¿Qué es la verdad?", permitiendo que se zanje la cuestión encogiéndose de hombros. ¡Oh hijos, hijos míos! ¡Oh mis Pilatos de ahora! También vosotros, como Poncio Pilato, dejáis que se zanjen las cuestiones más vitales encogiéndoos de hombros.

Os parecen cosas inútiles, superadas.

¿Qué es la Verdad?
¿Dinero? No.
¿Mujeres? No.
¿Poder? No.
¿Salud fisica? No.
¿Gloria humana? No.

Entonces, mejor olvidarse; no merece la pena correr tras una quimera. Dinero, mujeres, poder, buena salud, comodidades, honores: éstas son cosas concretas, útiles, cosas apetecibles y que merece la pena alcanzar cueste lo que cueste. Razonáis así. Y, peor que Esaú, trocáis los bienes eternos por un alimento de baja calidad que perjudica a vuestra salud fisica y os daña en orden a la salud eterna.

Por qué no persistís en preguntar:

"¿Qué es la Verdad?"?

Ella, la Verdad, sólo pide darse a conocer para instruiros sobre sí.

Está frente a vosotros como frente a Pilato,
y os mira con ojos de amor suplicante implorándoos:

"Pregúntame. Te instruiré".

¿Ves cómo miro a Pilato? Igual os miro a todos vosotros. Y, si tengo mirada de sereno amor para el que me ama y solicita mis palabras, tengo miradas de amor doliente para aquel que no me ama, no me busca, no me escucha. Pero amor, en todo caso amor, porque el Amor es mi naturaleza.

Sabed, hombres que os preocupáis sólo de vuestro bien material, que incluso respecto a éste vuestro Dios interviene cuando os ve fieles a la justicia, que es emanación de Dios. Yo premio siempre a quien actúa con rectitud. Defiendo a quien me defiende. Le amo y le socorro. Sigo siendo Aquel que dijo: "El que dé un vaso de agua en mi nombre recibirá recompensa". A quien me da amor, agua que calma la sed de mi labio de Mártir divino, le doy a mí mismo como don, y ello significa protección y bendición».

 

 

 

Maria Valtorta:
El Evangelio como me ha sido revelado

Maria Valtorta: The Poem of The Man-God

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 Livio FanzagaEvaluación de la Obra de María Valtorta por el padre Livio Fanzaga, sacerdote católico (Radio Maria):
"Así que yo diría eso, queridos amigos, porque he leído "El Evangelio como me ha sido revelado", tres veces, 10 volúmenes (CEV), y luego soy capaz de evaluar en toda su complejidad y su valor, me dan ganas de decir, queridos amigos, yo no conozco a ningún comentario sobre el Evangelio más ortodoxo, más edificante, más estimulante que esto, y me gustaría, queridos amigos, que todos ustedes aceptaría la invitación de la Virgen María para leer estos libros, porque todo es verdad (y no contienen errores contra la fe y la moral de la Iglesia Católica ...). A continuación, lea estos libros, mis queridos amigos, porque sin duda ganaras grandes beneficios para sus almas. No es difícil conseguirlos, y no cuestan mucho, 10 libros que pueden ser para usted un alimento espiritual indispensable "

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