(8) Los varios procesos: Jesús es llevado a los Sumos Sacerdotes

¿Eres Tú el Cristo, el Hijo de Dios? Tú lo has dicho. Lo soy. Y veréis al Hijo del hombre, sentado a la derecha del Poder de Dios, venir sobre las nubes del cielo.

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(CEV) "El Evangelio como me ha sido revelado", Vol. X, p. 2

Empieza el doloroso camino por la vereda pedregosa que lleva desde el calvero donde Jesús fue apresado hasta el Cedrón, y desde el Cedrón, por otro camino, hasta la ciudad. E inmediatamente empiezan las palabras y los gestos burlescos y las vejaciones. 

Jesús, yendo atado por las muñecas, e incluso por la cintura, como si de un loco peligroso se tratara, confiados los cabos de las cuerdas a unos energúmenos embriagados de odio[...]

Unos de entre la gente, entretanto, han bajado al guijarral a coger piedras y guijarros, y desde abajo empieza una pedrea contra el fácil objetivo; [...] Es [Jesús] más alto de todos. Fácil, pues, golpearle, agarrarle por los cabellos, obligarle a echar violentamente hacia atrás la cabeza y echarle encima un puñado de materia inmunda que, por fuerza, debe entrarle en la boca y en los ojos, produciéndole náusea y dolor.

Antes de llegar a las murallas están Juan y Pedro. [...] Pero, cuando Jesús llega, Juan [...] deja caer el manto y muestra su pálido y descompuesto rostro. Pedro, aun no atreviéndose a destaparse, se adelanta para ser visto...[...] Jesús los mira... y sonríe (una sonrisa de una bondad infinita)[...]

Jesús es llevado a la casa del sacerdote Anás

[...] Una alta puerta guarnecida de hierro se abre en el muro. [...] En cuanto se entreabre, ya irrumpen dentro, [...] y abren la puerta de par en par, para que la turba vociferante, con el Capturado en el centro, pueda entrar. Una vez dentro, cierran y trancan, temerosos quizás de Roma o de los facciosos del Nazareno.

El sumo sacerdote Anna: «¿Quién eres Tú?»

Jesús: «Jesús de Nazaret, el Rabí, el Cristo. Y tú me conoces. No he actuado en las tinieblas»

El sumo sacerdote Anna: «En las tinieblas, no. Pero has inducido a error a las muchedumbres con doctrinas tenebrosas. Y el Templo tiene el derecho y el deber de tutelar el alma de los hijos de Abraham»

Jesús: «¡El alma! Sacerdote de Israel, ¿puedes decir que por el alma del más pequeño o del más grande de este pueblo has sufrido?».

El sumo sacerdote Anna: «¿Y Tú entonces? ¿Qué has hecho que pueda llamarse sufrimiento?»

Jesús: «¿Qué he hecho? ¿Por qué me lo preguntas? Todo Israel habla. Desde la ciudad santa al mísero pueblecillo, hasta las piedras hablan para decir lo que he hecho. He dado la vista a los ciegos: la de los ojos y la del corazón. He abierto los oídos a los sordos: para las voces de la Tierra y para las del Cielo. He hecho caminar a los tullidos y a los paralíticos, para que empezaran la marcha hacia Dios desde la carne y luego siguieran con el espíritu.

He limpiado a los leprosos: de las lepras que la Ley mosaica señala y de las que hacen a un hombre leproso ante Dios, o sea, de los pecados. He resucitado a los muertos. Y no señalo que sea grande llamar a una carne de nuevo a la vida, sino que digo que grande es redimir a un pecador; y lo he hecho. He socorrido a los pobres, enseñando a los avarientos y ricos hebreos el precepto santo del amor al prójimo; [...]

El sumo sacerdote Anna: «Osas decir que puedes absolver los pecados. ¿Cómo lo haces?»

Jesús: «Si con un poco de agua lustral y el sacrificio de un macho cabrío es lícito y creíble cancelar un pecado, expiarlo y quedar limpio de él, ¿cómo no habrá de poder hacerlo mi llanto, mi Sangre y mi deseo?»

El sumo sacerdote Anna: «Nos llamas ambiciosos y dices que ignoramos el precepto del amor... ». […]

Jesús: «¿Y no es, acaso, cierto? ¿Por qué me dais muerte? Porque tenéis miedo de que os destrone. ¡Oh! No temáis. Mi Reino no es de este mundo. Os dejo la posesión de todo poder. El Eterno sabe cuándo decir el "¡basta!" que os hará caer fulminados...».[…] Yo soy Luz. Luz y Verdad. He hablado al mundo abiertamente. He enseñado en las sinagogas y en el Templo donde se reúnen los judíos, y nada he dicho en secreto. Lo repito. ¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído lo que he dicho. Ellos lo saben». [...]

Otro esbirro le suelta un bofetón, gritando:«¿Así respondes al Sumo Sacerdote?»

Jesús permanece con los torturadores. Golpes con cuerdas, escupos, insultos,  es lo que queda para él, hasta que un siervo viene a decir que el prisionero debe ser llevado a la casa de Caifás.

El Prisionero a la casa de Caifás

Luego empieza la sesión.[...]

The Passion of the Christ

Caifás: ¿Qué tienen que decir los santos miembros del Consejo acerca de éste?».

Falso testimonio: «Yo le vi convivir con conocidas meretrices. Fingiéndose profeta, había hecho de su guarida un prostíbulo, y, para colmo, con mujeres paganas.»

Jesús calla.

Falso testimonio: «Decía que quería destruir el Templo para reedificarlo en tres días con la ayuda de los demonios»

Falso testimonio: «No. Él decía que no sería fabricado por el hombre»

Caifás baja de su sitial y se acerca a Jesús. [...]

Caifás: «Respóndeme a mí, entonces. Soy tu Pontífice. En nombre del Dios vivo, te conjuro. Dime: ¿eres Tú el Cristo, el Hijo de Dios?»

Jesús: «Tú lo has dicho. Lo soy. Y veréis al Hijo del hombre, sentado a la derecha del Poder de Dios, venir sobre las nubes del cielo. Pero, además, ¿por qué me interrogas? He hablado en público durante tres años. Nada he dicho ocultamente. Pregunta a los que me han oído. Ellos te dirán lo que he dicho y lo que he hecho»

Uno de los soldados que le tienen sujeto le golpea en la boca, haciéndola sangrar de nuevo, y grita: 

Soldado: «así respondes, satanás, al Sumo Pontífice?».[...]

Jesús: «Si he hablado bien, ¿por qué me hieres? Si mal, ¿por qué no me dices dónde yerro? Repito: Yo soy el Cristo, Hijo de Dios. No puedo mentir. El sumo Sacerdote, el eterno Sacerdote soy Yo. Y sólo Yo llevo el verdadero Racional, en que está escrito: Doctrina y Verdad. Y a éstas soy fiel. Hasta la muerte, ignominiosa a los ojos del mundo, santa a los ojos de Dios; y hasta la bienaventurada Resurrección. Yo soy el Ungido. Pontífice y Rey Yo soy. Y estoy para tomar mi cetro y con él, como con aventador, limpiar la era. Este Templo será destruido y resurgirá, nuevo, santo, porque éste está corrompido y Dios lo ha abandonado a su destino»"

Acusadores: «¡Blasfemo!» gritan todos en coro. «¿En tres días lo construirás, loco, poseído?»

Jesús: «Este no. Pero el Mio  se levantará de nuevo, el Templo de la verdad, vivo, santo, tres veces Dios Santo»

Caifás alza su voz ronca y se desgarra las vestiduras de lino, con gestos de estudiado horror, y dice:

Caifás: «¿Qué otra cosa hemos de oír de los testigos? La blasfemia está ya dicha. ¿Qué hacemos entonces?»

Y todos, en coro:

Acusadores: Sea reo de muerte».[...]

 

 

 

Maria Valtorta:
El Evangelio como me ha sido revelado

Maria Valtorta: The Poem of The Man-God

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 Livio FanzagaEvaluación de la Obra de María Valtorta por el padre Livio Fanzaga, sacerdote católico (Radio Maria):
"Así que yo diría eso, queridos amigos, porque he leído "El Evangelio como me ha sido revelado", tres veces, 10 volúmenes (CEV), y luego soy capaz de evaluar en toda su complejidad y su valor, me dan ganas de decir, queridos amigos, yo no conozco a ningún comentario sobre el Evangelio más ortodoxo, más edificante, más estimulante que esto, y me gustaría, queridos amigos, que todos ustedes aceptaría la invitación de la Virgen María para leer estos libros, porque todo es verdad (y no contienen errores contra la fe y la moral de la Iglesia Católica ...). A continuación, lea estos libros, mis queridos amigos, porque sin duda ganaras grandes beneficios para sus almas. No es difícil conseguirlos, y no cuestan mucho, 10 libros que pueden ser para usted un alimento espiritual indispensable "

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