La necesidad de creer

El mundo se está convirtiendo en un caos sin luz porque la luz del creer se apaga cada vez más en los corazones

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(CEV) "Los Quadernos 1943", p. 198

 La Pasión de CristoJesus dice: "Si tomáis en consideración mi expresión: "En verdad os digo que los publicanos y las meretrices os precederán en el reino de Dios" podéis entender cuál sea la potencia del creer, cuando es absoluto y recto en la intención.

También por esto os digo que no juzguéis a ninguno de vuestros hermanos y no digáis, neciamente: "Yo estoy tranquilo acerca de mi alma porque no he cometido culpas graves".

No, en verdad vosotros cometéis una culpa mayor que la del publicano y la de la meretriz porque ellos están dominados por la pasión de la carne mientras que vosotros sois desordenados en las pasiones de la mente.

Faltáis a la caridad y por esto ofendéis a Dios, faltáis a la humildad y por eso le disgustáis, faltáis a la contrición y por eso hacéis que se vuelva severo.

El pobre publicano, la pobre meretriz, que han podido ser llevados a ser tales por tantos motivos, cuando se encuentran con la mirada de Dios creen en Él y van a Él con toda su fuerza de fe, de amor, de humildad, de arrepentimiento.

Y entonces no se trata sólo de un lavado superficial, sino que es una saturación de mi Poder la que les cura y les convierte en héroes.

¡Pero vosotros!... ¡Sois tan pocos los capaces de permanecer firmes en la fe en su Dios! Mira, María: como la nieve que cae en copos de las nubes, así caen las almas por falta de fe.

Y si antes era una nevada lenta, ahora se repite cada vez más como tormenta.

¡Pobres almas! Tendrían tanta necesidad de creer para salvar algo de su espíritu ya tan herido.

En cambio ya no saben creer. ¿Y entonces en qué creen si no creen en Mí, eterno? Vivir sin creer es imposible.

Quien no cree en Dios, en el Dios verdadero, creerá por fuerza en otros dioses. Quien no cree en ningún dios creerá en los ídolos, creerá en la carne, creerá en el dinero, tendrá fe en la fuerza de las armas. Pero en definitiva, no se puede estar sin creer en nada.

La oscuridad del alma que no tiene fe en ninguna cosa humana o sobrehumana es peor que la oscuridad que envuelve al ciego.

Sólo le queda matar el alma y el cuerpo con muerte violenta. Cuando Judas no creyó más en Mí, ni en la satisfacción del dinero, ni en la protección de la ley humana, se mató.

¿Remordimiento por el delito? No. Si hubiera sido eso se hubiera matado inmediatamente después de darse cuenta de que Yo lo sabía.

Pero no entonces, ni después del beso infame y mi saludo amoroso, no entonces, ni cuando vio que me escupían, me ataban, me arrastraban entre mil insultos.

Sólo después de haber entendido que la ley no le protegía -la pobre ley humana que con frecuencia crea o instiga al delito, pero después se desinteresa de sus ejecutores y cómplices, y llegado el caso se vuelve contra ellos y tras haberles usado les hace enmudecer para siempre suprimiéndoles- y sólo después de haberse dado cuenta de que el poder y el dinero no le llegaban o eran demasiado mezquinos como para hacer felices, sólo entonces se mató.

Estaba en la oscuridad de la nada. Se lanzó a la oscuridad del infierno.

El mundo se está convirtiendo en un caos sin luz porque la luz del creer se apaga cada vez más en los corazones.

Es una muerte espiritual que horroriza a los espíritus que viven en Mí. Por eso os digo que si un publicano o una meretriz creyeran en Mí, os precederían en mi Reino.

Porque quien realmente cree en Mí vive obediente a mi Palabra. Si es pecador se redime, si está sin culpa se preserva de la misma.

De un modo y del otro, Yo, Perdón y Amor, espero a quien cree en Mí para coronarlo de gloria».

 

 

 

Maria Valtorta:
Los cuadernos. 1943; 1944; 1945

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Contenido tomado de la obra de María Valtorta con el permiso del "Centro Editoriale Valtortiano Srl". - Viale Piscicelli, 89/91 - 03036 Isola del Liri, (FR - Italia), www.mariavaltorta.com, que tiene todos los derechos sobre las obras de Maria Valtorta