Jesús Nuestro Maestro: No Hay Apóstol Sin la Cruz

La sociedad y familia necesitan purificación. La misma Iglesia necesita un lavado de sufrimiento. Aprendan a comprender y colaborar

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Jesús dice: (Jesús Nuestro Maestro, Vol. 1) Mis hijos, aquí estoy entre ustedes con la luz divina que emana de mi Corazón para inundarlos y para hacerlos instrumentos del bien en el mundo. Hoy quiero traerlos otra vez a la tierra de Palestina, como en ese día en que, rodeados de mis seres queridos, les hice esta pregunta: “¿Quién dicen ustedes que soy?”

Al responder Pedro: “Eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo,” le encomendé guiar a los otros, haciendo de él la piedra fundamental de la Iglesia, contra la cual ni el poder infernal tendría poder.

También quiero repetir a ustedes la misma pregunta y premiar sus respuestas con un regalo especial de fervor que les permite ser verdaderos apóstoles en el mundo.

Pedro habló bien. Aunque había seguido mis pasos brevemente y aprendido mis lecciones como los otros, me conocía mejor que los otros.

Por lo tanto, él fue capaz de iluminar a los otros.

Ustedes viene aquí todavía sucede como en aquellos tiempos. Aquí hay quienes están llenos de Dios y otros que siguen vacíos.

Hay quienes reciben tanta abundancia como para poder regalar a otros y hay quienes pierden las enseñanzas o la palabra con la primera ráfaga de viento.

No obstante, un conocimiento profundo del Hijo de Dios es necesario para ustedes.

Es cierto que la luz depende sobre todo de la pureza de las intenciones y la pureza de corazón con la cual ustedes la reciben, pero también es el deseo de profundizar las verdades de la fe que les hace merecedores de conocimiento.

No deseo grandes estudios teológicos de ustedes, lo cual frecuentemente llena a uno de orgullo y hace que hombres sencillos se sientan como superhombres.

Quiero que ustedes se acerquen a Mí con la sencillez de niños deseosos de la ayuda del Padre.

Deseo que la pureza de los hábitos y el amor ardiente de sus corazones preparen sus corazones para los encuentros conmigo, Hijo del Dios viviente y María.

La sencillez de las lecciones y la profundidad de la enseñanza: tal como se la imparto a ustedes, deben recibirla! Entre ustedes hay quienes reciben y transmiten mi Palabra.

Todavía en la Iglesia esta la Piedra fundamental: el Pontifico quien, asistido por el Espíritu Santo, continuamente dirige e instruye los hijos a quienes el Señor les encomienda como pequeñas ovejas del corral del Padre. Quien sea que se rebele contra el no es alumbrado por la luz de Dios.

Para él, oren otra vez y siempre recíbanle con devoción y afecto cualquier cosa que él les dirija en nombre mío, en el nombre de Jesús, Hijo viviente de Dios.

Quiero traerlos una vez más a ese encuentro para recordarles de cómo Pedro, impulsado por ese afecto que lo ató a Mí, mientras yo profetizaba a mis discípulos la pasión que Me esperaba, me incitaba a huir del sufrimiento y la muerte. “¡Aléjate bien lejos, Satanás!”, le contesté. Y él se aquietó.

Hijos, si quieren ser una luz para otros, si quieren ser apóstoles, tienen que toparse con muchos sufrimientos, que se parecerán un poco a lo que yo tuve que pasar.

Quien sea que les rodee y también podría tratar de inducirles a rebelarse contra el sufrimiento.

Aprendan como recibir la tentación y obra del Maligno en esto. No hay apostolado sin Calvario: una cruz en los hombros y una crucifixión, con frecuencia en un sentido espiritual y moral y sólo a veces en un sentido material y físico.

Aprendan a decir, con mi ayuda, a quien sea que quiera que ustedes se den por vencidos y los haga alejarse del sufrimiento y las dificultades: “¡Aléjate, Satanás!”, ya que para cada misión que el Señor les encomienda hay mucha ayuda y mucha gracia; y las muchas preocupaciones y dificultades son una señal de la importancia de su misión y la grandeza de la recompensa.

Sepan que cada lágrima que ustedes derramen tiene un efecto doble: es compensación y purificación, para ustedes y otros.

La sociedad y familia necesitan purificación. La misma Iglesia necesita un lavado de sufrimiento.

Aprendan a comprender y colaborar.

Que mi dulcísima Madre, quien en este día en una colina de la Eterna Ciudad hizo que, al gratificar los deseos de dos parejas benditas, por medio de la nieve indicara el límite de la basílica por construir, les enseñe a practicar y a extender ese candor que la familia, la sociedad y la Iglesia requieren.

Hijos, una vez más los bendigo y les doy, con un gran corazón, las bellas gracias."

 

Jesús nuestro Maestro

Jesús Nuestro Maestro
Jesús Nuestro Maestro (Ingles)

 Carmela Negri CarabelliMensajes inspirados por Jesus a Carmela Negri Carabelli. Permiso del CENACOLO DELLA DIVINA MISERICORDIA, Centro di spiritualità, Viale Lunigiana 30, 20125 Milano, Italia, que tiene todos los derechos.

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Nihil Obstat: Reverend Gerard Diamond MA (Oxon), LSS,
D. Theol, Diocesan Censor
Imprimatur: Rev. Monsignor Les Tomlinson, Vicar General
Date: 20th July 2007

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