Grandes acontecimientos están por desatarse. Fuego caerá a la tierra

La furia de la naturaleza enlutará muchas naciones; el agua del mar se levantará y olas gigantescas destrozarán ciudades y poblaciones

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SEPTIEMBRE 10 2017
LLAMADO URGENTE DE JESÚS EL JUSTO JUEZ A LA HUMANIDAD

Grandes acontecimientos están por desatarse. Fuego caerá a la tierra

"Mi paz sea con vosotros, hijos míos

Grandes acontecimientos que cambiarán el destino de la humanidad están por desatarse.

La furia de la naturaleza enlutará muchas naciones; el agua del mar se levantará y olas gigantescas destrozarán ciudades y poblaciones.

La creación está en los dolores de parto y su gemido se hará sentir en los cinco continentes.

Del cielo fuego caerá a la tierra y un gran cuerpo celeste que ya se aproxima, chocará con ella; este suceso todo lo cambiará en este mundo.

El pánico se apoderará de la humanidad, sólo los que pongan su esperanza y confianza en Dios, superarán esta prueba. Gritos y ayes de dolor se escucharán por doquier, la inmensa mayoría de esta humanidad ingrata y pecadora, me culpará por sus desgracias.

¡Oh humanidad pecadora, no soy Yo, el causante de vuestras desgracias; sois vosotros los que con vuestro pecado, estáis desatando mi Justicia! La creación no soporta más vuestros ultrajes, vuestro pecado la lacera y su gemir y dolor la estremecen.

Su estremecimiento es lo que estáis recibiendo por todas vuestras injusticias.

¡Oh humanidad ingrata y pecadora, se acerca el tiempo de mi Justicia! ¿Quién podrá resistirla? Falta muy poco, vuestro pecado y maldad están llegando ya al límite; cuando esto suceda, conoceréis mi Justa Ira. Yo, el Justo Juez, vengo a pediros cuentas y a pesar vuestras obras.

Ayes, será lo que escucharé, porque las obras de la inmensa mayoría de esta humanidad, no le servirán para justificarse. ¡Corred insensatos a poner vuestras cuentas en orden, porque los días de mi Justicia se acercan; la noche de mi Justicia está cerca y con ella, el Ángel del Exterminio!

Pasaré como lo hice en Egipto, y mi paso, sólo llanto y desolación dejarán.

Ichthys

Pueblo mío, el signo de Ictus(1) en el umbral de la puerta de entrada de vuestros hogares, será la señal que os protegerá, cuando pase con mi Justicia. Mi Ángel justiciero pasará de largo al ver la señal; pero en los refugios de los impíos, llanto y lamento se escucharán. Haced oración, ayuno y penitencia, y orad con mi Salmo 91, en los tres días de oscuridad.

No soltéis el Rosario de mi Madre, ni el Rosario de mi Preciosísima Sangre.

No abráis la puerta de vuestro hogar a nadie y cubrid con tela roja las ventanas, para que no entre la luz; cerrad los cerrojos de puertas y ventanas, porque durante esos tres días de oscuridad, exterminaré a los malvados y acabaré para siempre con la maldad y el pecado en la creación.

Preparaos Pueblo mío, no perdáis la calma, ni entréis en pánico, cuando la creación esté en las últimas horas de parto. Todo se moverá, pero nada os pasará, si tenéis puesta vuestra confianza y esperanza en el Señor.

Permaneced unidos a Mi y a mi Madre y todo lo que está por venir, pasará para vosotros como un sueño.

Esta cerca el día grande del Señor. El sol y la luna se oscurecen, las estrellas pierden su brillo, el cielo y la tierra se estremecen.

Pero el Señor será un refugio para su pueblo.

Vuestro Señor, el Justo Juez.

Dad a conocer mis mensajes a toda la humanidad, pueblo mío."

 

(1) El ichtus o ichthys (en griego ΙΧΘΥΣ ijcís "pez") es un símbolo que consiste en dos arcos que se intersecan de forma que parece el perfil de un pez a modo de una vesica piscis o mandorla horizontal, y que fue empleado por los primeros cristianos como un símbolo secreto.

El acrónimo significa Ἰησοῦς Χριστὸς Θεοῦ Υἱὸς Σωτήρ "Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador".

El uso del ichtus como símbolo secreto pudo haber sido el siguiente: una persona dibujaba unas líneas rectas y curvas en la arena de forma aparentemente aleatoria, de las que una de ellas era un arco circular (medio ichtus). Si otra persona dibujaba más líneas en el suelo y completaba la figura, los dos sabrían que ambos eran cristianos.

También era usado secretamente cuando dos personas que no se conocían muy bien se veían nuevamente; entonces, una de ellas le hacía la mitad del símbolo del pez en la palma de la mano a uno al saludarlo, y el otro respondía haciendo la otra mitad si también era ferviente cristiano, si no pasaba como una cosquilla o accidente, pero la mayoría de las veces se tomaban muchas precauciones, como el de investigar de antemano a la otra persona.

Antes del Edicto de Milán los cristianos no podían revelar abiertamente su fe, ya que corrían el peligro de ser perseguidos o ejecutados.

 

Fuente: mensajesdelbuenpastorenoc.org